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El lobby de la calefacción

El lobby de la calefacción

La necesidad de descarbonizar las instalaciones térmicas es urgente. Probablemente no es necesario explicar las razones de dicha urgencia al ser de sobra conocidos los efectos del cambio climático. El asunto es cómo hacerlo. Desde nuestro punto de vista, la electrificación, no es la única opción, además de no ser posible en el 100% de los casos. Las tecnologías ya desarrolladas nos ofrecen un abanico de posibilidades no siempre contemplado.

Por esta razón, unas cuantas asociaciones (CNI, Conaif, Fegeca, Sedigas y Amascal) de la calefacción y el gas, iniciamos hace ya varios meses, conversaciones con las diferentes administraciones involucradas, tanto nacionales como autonómicas, para explicar esas alternativas a las que creemos no se les están dando la relevancia que creemos necesaria para lograr la descarbonización de las instalaciones térmicas. En el proceso de descarbonizar entendemos que hay dos cuestiones muy importantes que deben ser tenidas en cuenta, por un lado, está el respeto a la neutralidad energética y de otro la posibilidad de generar pobreza energética en algunos sectores de la población.

La combinación en el uso de los diferentes tipos de energía, ya disponibles nos permiten acometer instalaciones híbridas enormemente eficientes y 100% renovables. La aerotermia, geotermia, bomba de calor, fotovoltaica o biomasa son algunas de ellas. Y quizás las más conocidas. A estas debemos unir los gases renovables que además de estar ya disponibles, caso del biometano, y en poco tiempo el hidrógeno, llevan aparejadas el desarrollo de la tan nombrada economía circular y la sustitución de la quema de combustibles fósiles.

La obra nueva ya se proyecta con sistemas de climatización 100% verdes, pero la rehabilitación y la reposición tiene sus propios problemas, de coste de la propia instalación, de espacio disponible para la instalación de equipos voluminosos y por supuesto del propio coste de la energía consumida. Sin duda todos queremos las tres “Bes” aunque no siempre es posible, la tecnología cada vez nos acerca a este deseo de ser “verdes” a coste asequible.

Cabe preguntarse qué haríamos si nos quedásemos sin gas natural y todos los edificios tuvieran que cambiar sus instalaciones térmicas, ¿es posible hacer un cambio con un coste al alcance de todos? Pues la respuesta está condicionada a la posibilidad de utilizar tecnologías adicionales no eléctricas. Este el caso del biometano, las actuales calderas, por ejemplo, están ya preparadas para funcionar con este gas renovable sin tener que modificar el resto de las instalaciones ni acometer obras en la actual red de gas, solo hay que disponer de una caldera actualizada.

Esto es solo uno de los ejemplos por los que trabajamos desde el grupo de trabajo mencionado, nuestro objetivo es concienciar de la existencia de las posibilidades que tenemos al alcance para reforma y rehabilitación, al tiempo que apoyamos y difundimos los sistemas eficientes y sin emisiones en todas las instalaciones proyectadas para los nuevos edificios, porque lograr emisiones cero de las instalaciones térmicas, es algo más que el cambio del emisor principal de calor, el aislamiento de las tuberías, la renovación del aire, los radiadores y un largo etcétera de elementos deben ser contemplados

Esther Estevez es secretaria general de Amascal, Asociación de Mayoristas de Saneamiento, Calefacción, Fontanería, Gas, Aire Acondicionado y Afines



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