El claustro del Monasterio de Santes Creus, en Tarragona, cuenta desde ahora con un nuevo proyecto de iluminación arquitectónica realizado por la empresa Lamp. La intervención se enmarca dentro del proyecto de rehabilitación integral del claustro, la sala capitular y el jardín, promovido por la Agència Catalana de Patrimoni Cultural del Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya. La arquitectura ha sido desarrollada por BR29 Arquitectes, mientras que el diseño de iluminación ha sido realizado por el estudio especializado Intervento. Desde Lamp han participado en el desarrollo e industrialización de las luminarias específicas del proyecto, diseñadas a medida para integrarse con la arquitectura histórica del monasterio con el objetivo de hacer posible el uso nocturno del claustro sin introducir elementos que alterasen su lectura arquitectónica patrimonial.
La introducción de iluminación artificial en edificios históricos plantea retos que van más allá de la técnica. En el caso de Santes Creus, el proyecto debía resolver dos cuestiones fundamentales. Por un lado, cómo integrar la instalación eléctrica y, por otro, cómo evitar que las luminarias se convirtieran en elementos visualmente intrusivos. Así pues, la estrategia del proyecto se articuló alrededor de tres principios fundamentales: Conservación del patrimonio, evitando intervenciones agresivas en la arquitectura histórica, sobriedad tecnológica, reduciendo al mínimo la presencia visual de los dispositivos, y reversibilidad, permitiendo retirar la instalación en el futuro sin dejar huella permanente.
El equipo de Intervento optó por una capa de luz ambiental indirecta porque "influiría negativamente en el ambiente que se deseaba crear". Esto permite revelar el espacio mediante la reflexión de la luz sobre las superficies arquitectónicas, generando una atmósfera homogénea que evita deslumbramientos y mantiene la percepción serena del claustro.
Para materializar la propuesta, Lamp desarrolló dos soluciones específicamente diseñadas para el proyecto: Una baliza tipo tótem, equipada con uplight orientable para generar iluminación indirecta sobre la arquitectura. La otra solución fue una luminaria portátil autónoma, recargable mediante batería, destinada a usos específicos dentro del conjunto. “Integrar todos los componentes eléctricos en una luminaria tan estilizada supuso un ejercicio de ingeniería importante. Fue necesario rediseñar el interior del sistema para alojar drivers, conectores y cableado manteniendo al mismo tiempo la estabilidad estructural y el diseño original”, explica el director técnico de Lamp.





