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Qué factores están transformando a la industria del embalaje logístico

Qué factores están transformando a la industria del embalaje logístico

El factor crítico que representa ahora mismo la logística en la estrategia de casi cualquier compañía está afectando también al embalaje, que afronta una serie de transformaciones empujados por los nuevos códigos, las leyes o las revoluciones tecnológicas o estéticas. El último informe elaborado por Alimarket Envase sobre el sector de embalaje logístico, en el que se analizan tres grandes categorías, que comprenden consumibles (film, fleje, cinta adhesiva o sacos), ERT de plástico (cajas, contenedores y palés) y embalajes de madera, analiza cuáles son los factores que más están ayudando a cambiar el funcionamiento de este sector en la actualidad.

* Los códigos de buenas prácticas: posiblemente se les tiene en cuenta menos de lo que se debería. Desde hace años distintas asociaciones y organizaciones vinculadas a la logística están estableciendo paneles de buenas prácticas para orientar a los cargadores y transportistas a la hora de preparar los pedidos. Su importancia ha sido tal que en según que casos muchas de las normas que han acabado imponiéndose en el sector han encontrado su inspiración en estos códigos. El objetivo último de estas medidas es garantizar cargas lo más seguras posibles mejorando la disposición de las mismas, para un mayor aprovechamiento del espacio, y facilitando los procesos de extracción del medio de transporte. Estos códigos han sido además la inspiración para muchas reformulaciones en los embalajes ya que el análisis de puntos fuertes y débiles de una determinada solución está permitiendo que la inversión en I+D para mejorar productos vaya con más tino y permita desarrollar soluciones específicas para cada mercado.

* La agenda europea: con la vista puesta en el año 2030, desde la Unión Europea se está exigiendo que la industria se vuelva más ecológica y avance hacia el modelo de la Economía Circular. Tanto el plástico como la madera (según Fedemco, patronal de este sector, en 2017 la tasa de reciclaje de los embalajes de madera mantiene en el 67,46%, con unos porcentajes de valorización energética y valorización del 10,96% y el 78,42%) están haciendo esfuerzos cada vez mayores por adaptarse a una coyuntura en la que la sostenibilidad es una pieza fundamental. A diferencia de otros mercados más vinculados al envase, la utilización de granzas de segunda generación es una moneda corriente entre los fabricantes de film, cajas, contenedores, palés o flejes de plástico, aunque es ahora cuando las empresas están haciendo un mayor esfuerzo porque brille en su hoja de servicios ya que son los clientes los que están prefiriendo estas soluciones como un medio para ofrecer un producto concebido para el nuevo modelo económico y con una huella de carbono menor, un aspecto cada vez más prioritario para la industria logística.

* La logística 4.0 ya está aquí: los plazos en los que se esperaba que el modelo 4.0 se implantase en el mundo de la logística han resultado completamente erróneos. A un ritmo bastante más acelerado de lo esperado, impulsado por el concepto continental que hay en este mundo, que obliga a ponerse al día a toda la industria si quiere acceder a las economías más de vanguardia, el aprovechamiento de la información y la interconectivad son una de las grandes bazas para conquistar al cliente a la vista de que la información es un factor clave en la optimización, tanto dentro del almacén como en el transporte. Desde hace años, los fabricantes de embalajes, especialmente los presentes en el sector de cajas, contenedores y palés de plástico, disponen de soluciones que van desde el control de las temperaturas hasta la geolocalización o medición de vibraciones. A medio plazo, la demanda de productos “inteligentes” se va a hacer cada vez más habitual, sobre todo a medida que se implanten soluciones de control en tiempo real tanto en las fábricas como en los almacenes, una tendencia que está llamada a imponerse en la próxima década.

* La falta de amenazas dispara la inversión: si hace unos años, con los precios de las materias primas revolucionados, parecía que Asia y países extracomunitarios podían devorar a industrias locales relacionadas con el plástico o la madera, la cuestión ahora no parece tan clara. Con un mercado de granzas plásticas en el que prima la estabilidad (no así en la madera, donde el tirón de la industria cartonera está provocando dificultades en el suministro de materias primas) y una mayor concentración en el cliente (al que se busca adaptar cada solución de una manera específica a sus necesidades) han permitido al sector gozar de cierta estabilidad y abordar proyectos para crecer. En las dos últimas campañas hemos asistido a un importante volumen de inversiones productivas destinadas a dotarse de mayor capacidad y sistemas de fabricación más eficientes (con Lean Manufacturing como una de las prácticas favoritas). Contar con una fábrica moderna se ha convertido en el marchamo con el que la mayor parte de las compañías buscan distanciarse del modelo productivo que había hasta hace no mucho, caracterizado por un perfil más familiar y menos profesional. Las multinacionales han tenido mucho que ver en este cambio al empujar a todo el sector a un estándar en el que la calidad y el servicio rápido son la base de todo.

* El embalaje también es marca: el auge del ecommerce ha traído consigo una revisión en profundidad del embalaje que ha afectado a toda la cadena de valor, también la logística. La marca ha dejado de ser una preocupación exclusiva de los fabricantes de envases, que siempre han procurado estar a la última en cuestiones de acabado para mejorar la visualización del producto en el lineal, y ahora también ha alcanzado a los proveedores de embalaje. Al rebufo de sectores como los pools o el cartón, donde el elemento estético se ha cuidado mucho, los fabricantes de embalaje están también implementando sus planes para que el cliente pueda emplear las distintas soluciones, desde los palés al fleje, como un elemento más con el que proyectar una imagen. Los ejemplos efectivos son por ahora muy escasos, pero la tendencia se antoja como imparable en la medida en que, como se ha visto, ahora el embalaje debe ofrecer valor añadido a varios niveles, desde la preocupación medioambiental hasta la información que aporta del contenido.



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