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La producción de papel en España crece el 4,5% en 2019

La producción de papel en España crece el 4,5% en 2019

La producción de papel en España creció el 4,5% en 2019, hasta alcanzar los 6.436.600 t, a través de las 69 fábricas existentes en nuestro país. Así se desprende del último Informe Anual de la Industria Papelera, dado a conocer ayer por la Asociación Española de Fabricantes de Pasta, Papel y Cartón (Aspapel), junto con la Actualización de la Memoria de Sostenibilidad del Papel.

El mayor crecimiento lo experimentan los papeles para cartón ondulado (3.346.800 t) con un incremento del 10,6%, y los papeles higiénicos y sanitarios (777.400 t), que suben el 8,2%. Por su parte, la producción de papeles gráficos (papel prensa y papeles para impresión y escritura, con un total de 956.200 t) desciende un 7,2% y la de los papeles especiales para muy diversos usos (508.900 t) cae el 4,9%. El resto de los papeles se mantienen en volúmenes similares a los del ejercicio anterior como el cartón estucado (321.600 t) que crece el 0,3% y otros papeles para envases y embalajes (525.700 t), donde se incluyen bolsas, sacos, tubos, celulosa moldeada, etc., que descienden el 0,1%. Con un 7% de la producción total europea, España es el sexto productor de papel de la UE, tras Alemania, Finlandia, Suecia, Italia y Francia.

Contemplando un periodo más amplio, la producción total ha crecido 241.000 t con respecto a 2015, con un descenso de 430.000 t en los papeles gráficos (especialmente el papel prensa) y un incremento de 672.000 t para el resto de los papeles. Y es que el sector del papel está viviendo un momento de grandes oportunidades y enfrentándose a la vez a desafíos importantes, con una situación muy asimétrica para los diferentes tipos de papeles.
Los destinados a usos gráficos y de comunicación (especialmente el papel prensa) son los que más han sufrido y están sufriendo la penetración de Internet y las nuevas tecnologías. Sin embargo, junto a esa contracción de algunos mercados más maduros, también se está experimentando una expansión notable de los mercados ligados al papel de envases y embalajes y los papeles sanitarios con sus múltiples y variadas aplicaciones y una infinidad de papeles especiales para usos específicos.

4,5% del PIB e inversiones de 1.720 M€ en el último lustro

El sector tiene un importante efecto multiplicador como motor de una potente cadena de valor, cuya aportación global (directa+indirecta+inducida) a la economía española se traduce en el 4,5% del PIB y el 18,5% del empleo industrial. La cadena de valor del papel, partiendo de materias primas locales genera un valor añadido muy superior a la media de la industria española: supone el 8,8% de la facturación de la industria y el 13,2% de su valor añadido.

La bioindustria de la celulosa y el papel inició en 2014, tras la segunda recesión, una recuperación, a muy diferentes velocidades para los distintos tipos de papeles, acompañada de un potente ciclo inversor. Así, en el periodo 2015-2019, el sector realizó en España inversiones por importe de 1.720 M€ en innovación y renovación tecnológica y aumento de capacidad en productos con demanda creciente como los papeles para embalajes y hacia papeles de mayor valor añadido. Específicamente, las inversiones en 2019 han ascendido a 356 M€, lo que supone el 7,7% de la facturación. Y a ello hay que añadir unas inversiones previstas para 2020 de 250 M€ adicionales.

El consumo crece por sexto año, pero ralentiza su crecimiento

El consumo de papel creció en 2019 el 0,2%, muy por debajo del obtenido por el PIB (2%). Si bien se trata del sexto año de incremento consecutivo, el crecimiento se ve claramente ralentizado. El consumo de papel en España se sitúa en 6.873.900 t, 1 Mt por debajo del récord histórico de consumo de 2006, debido fundamentalmente a que el descenso del consumo de los papeles gráficos no ha sido aún compensado por el crecimiento de otros tipos de papeles.

La asimetría en el comportamiento de los distintos grupos de papeles es un año más muy relevante. Los papeles para envases y embalajes de cartón ondulado (4,1%), los papeles higiénicos y sanitarios (4%) y los papeles especiales (3,8%) son los que más crecieron. Por el contrario, los papeles gráficos (prensa, impresión y escritura) registraron el mayor descenso (-11,8%) y acumulan una caída del consumo cercana a 1 Mt desde 2006.

El auge del comercio electrónico y el proceso de sustitución de materiales que viene protagonizando el papel por sus ventajas medioambientales, se refleja en la tendencia de consumo de los distintos papeles para envases y embalajes que se encuentran ya en los niveles de 2008 o por encima de ellos, marcando incluso récords históricos.

Portugal y Francia, principales destinos de las exportaciones

El 55% de los 4.618 M€ facturados por la industria de la celulosa y el papel procede los mercados exteriores, a los que destina el 43% de su producción total. En 2019, las exportaciones de papel crecieron un 2,6% hasta las 2.651.100 t (el 41% de la producción). Los principales mercados exteriores son otros países de la UE (62%), especialmente Portugal y Francia, que suman el 43% de las exportaciones totales, así como Italia, Reino Unido y Alemania. Las ventas a África (17%) y Asia (11%) suponen ya casi un tercio del total, cuando en 2007 apenas llegaban al 15%. Por su parte, las importaciones de papel descendieron el 6,1% hasta situarse en 3.088.400 t.

Por lo que respecta a la celulosa, la producción de las diez fábricas que hay en España descendió un 3,3%, hasta situarse en 1.656.700 t. Con un 5% de la producción europea, España es el quinto productor de celulosa de la UE, después de Suecia, Finlandia, Portugal y Alemania. El consumo de celulosa fue de 1.822.100 t, con un descenso del 4,2%. Tras Suecia, Finlandia, Alemania, Italia, Francia, Polonia y Austria, España es el octavo consumidor de la UE.

Tanto la exportación (936.800 t) como la importación de celulosa (1.102.200 t) registraron descensos, del 2% y el 3,8% respectivamente. Los destinos de las exportaciones fueron en un 73% otros países de la UE (Alemania, Países Bajos, Polonia, Francia, Italia, Reino Unido y Portugal fundamentalmente). La apertura de nuevos mercados para la celulosa fabricada en España es especialmente significativa si consideramos que en 2007 solo el 7% se vendía fuera de la Unión Europea.

El crecimiento se ralentiza hasta el 1,1% en el primer cuatrimestre del año

Aspapel ha revelado también los datos correspondientes a los cuatro primeros meses de 2020, en los que la producción de papel ha crecido el 1,1% y la de celulosa el 5,2%. Conscientes del carácter esencial de su actividad, la casi totalidad de las empresas del sector se han mantenido en funcionamiento para evitar el desabastecimiento de productos básicos como los papeles higiénicos y sanitarios, los envases y embalajes para comida, bebida o productos farmacéuticos y los papeles gráficos para la comunicación, la información, el ocio y la cultura, entre otros.

Por tipos de papel, el mayor incremento en el primer cuatrimestre de 2020 lo registran los papeles para cartón ondulado, cuya producción crece el 8,9%. La producción de papeles higiénicos y sanitarios lo ha hecho en un 1,6%, con un pico del 11,4% de incremento en abril. El cartón estucado también ha incrementado su producción (1,2%). Por el contrario, ha descendido la producción de los papeles gráficos (-21%) y en menor medida los papeles especiales (-3,9%) y los papeles para otros envases y embalajes (-1,9%).

Según señala Jordi Mercader, “la existencia de una fuerte industria papelera nacional ha permitido, durante la pandemia, atender la demanda y evitar el desabastecimiento de productos esenciales. Productos como los papeles higiénicos y sanitarios, los envases y embalajes para comida, bebida o productos farmacéuticos y los papeles gráficos para la comunicación, la información, el ocio y la cultura, entre otros, que fabrica la industria papelera española”. Al tiempo que añade que “la industria de la celulosa y el papel es un sector esencial en nuestra economía. Lo ha sido, con el esfuerzo hecho por los trabajadores y las empresas, en el sostenimiento de la actividad económica y gestión de la pandemia, durante la emergencia sanitaria. Y lo sigue y seguirá siendo, por su efecto tractor en toda la cadena del papel y en la economía general, de cara a la reconstrucción económica con la que estamos comprometidos”.



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