La industria del packaging ha superado la fase de la intención: hoy el material reciclado es una obligación normativa. Sin embargo, el verdadero desafío para las marcas alimentarias no es solo encontrar rPET, sino conseguir que este se comporte con la misma precisión y eficiencia que el material virgen. Bajo la premisa de que “con reciclar no basta”, la empresa cántabra Formaspack sitúa el co-diseño industrial como una pieza clave para evitar que la sostenibilidad penalice la productividad.
El PET reciclado no es un polímero estándar. Su viscosidad, transparencia y resistencia varían según su origen, lo que puede generar inestabilidades en las líneas de envasado si no se trabaja de forma personalizada. Para el grupo Formaspack, la solución para el sector no es el producto de catálogo, sino la integración del cliente en la fase de ingeniería del envase.
El modelo de la compañía permite "programar" las propiedades del material según las necesidades de cada envasador. “Controlar el ciclo completo del PET, desde el reciclado y la descontaminación hasta la fabricación de la lámina o el envase final, nos permite colaborar con el cliente desde la fase de desarrollo”, explica María Echevarría, coordinadora comercial de Formaspack.
Este control integral de la cadena permite ajustar parámetros críticos que impactan directamente en la cuenta de resultados del cliente: Estabilidad en línea que supone reducción de mermas y paradas técnicas por variaciones en el material; optimización de barrera mediante un diseño a medida para maximizar la vida útil del producto alimentario; y cumplimiento normativo gracias a una trazabilidad absoluta bajo el reglamento (UE) 2022/1616.
“Decir que un envase es sostenible solo porque es reciclado es quedarse en la superficie. Si ese envase falla en la línea o no protege el alimento, no es circular", añade Echevarría. "El co-diseño convierte la colaboración técnica en una verdadera ventaja competitiva, garantizando que el material reciclado rinda al nivel de las exigencias productivas más altas”.
La compañía opera un modelo que integra todas las fases del proceso a través de las empresas que forman Formaspack Upcycling Group. Esta estructura asegura una calidad constante y una trazabilidad total del material de principio a fin. Gracias a esta metodología de trabajo conjunto, el grupo ha logrado ampliar la vida útil del rPET, transformando un residuo en una materia prima de alta calidad técnica. La colaboración técnica se consolida así como la herramienta estratégica necesaria para cumplir con los objetivos regulatorios de 2030 sin comprometer la eficiencia de la industria alimentaria.







