El Senado acogió el pasado lunes la jornada Desinformación, regulación y competitividad: el desafío de la industria de los plásticos, organizada por Anaip (la Asociación Española de Industriales de Plásticos) que representa a la transformación de productos plásticos. El acto reunió a representantes políticos, empresas del sector y periodistas para reflexionar sobre los principales retos regulatorios, económicos y reputacionales que afronta la industria en España y en Europa.
La jornada fue inaugurada por el presidente de la Comisión de Transición Ecológica del Senado, José Ángel Alonso, quien subrayó la importancia de promover espacios de diálogo entre instituciones, industria y sociedad para abordar los desafíos que plantea la transición hacia modelos productivos más sostenibles. “El debate del plástico no puede abordarse desde simplificaciones. El plástico, al menos para mí, no es el problema; el reto está en cómo lo diseñamos, cómo lo utilizamos y si somos capaces de gestionar correctamente el final de su vida útil. Y aquí es donde la regulación tiene que jugar un papel clave con marcos que sean predecibles, proporcionados y basados en las evidencias”.
Alonso también destacó que no se puede obviar el factor de la percepción social. “El debate público sobre los plásticos no siempre se basa en información completa o rigurosa, lo que influye tanto en la opinión pública como en nuestras decisiones regulatorias”.
Tras esta intervención inaugural, tomó la palabra Luis Rodrigo, presidente de Anaip, quien hizo hincapié en la necesidad de una regulación sencilla y armonizada que potencie la competitividad y no expulse la producción a otras regiones del mundo: “No podemos construir la regulación en Europa y en España sobre premisas equivocadas -afirmó-. La pregunta es quien va a liderar la producción y en qué condiciones. El verdadero desafío es que Europa sea capaz de liderar ese proceso y no perder ese papel en el escenario global”.
Deborah García Bello, doctora en química y divulgadora, condujo la jornada poniendo en contexto los retos del sector. Durante su intervención, subrayó que “la sostenibilidad tiene tres patas: medioambiental, social y económica”, destacando el papel esencial de los plásticos para mantener ese equilibrio y afrontar desafíos como el cambio climático. Asimismo, puso en valor el impacto de esta industria en la generación de empleo de calidad, la cohesión territorial y la autonomía estratégica, recordando que “sin una industria competitiva no hay transición posible”. En este sentido, advirtió de los riesgos de avanzar en marcos normativos basados en la desinformación y alejados de la evidencia: “Legislar sin ciencia, sin industria y sin sentido social no es ambición ambiental. Es improvisación”.
La jornada consistió en dos mesas de debate centradas en cuestiones clave para el futuro del sector: el equilibrio entre sostenibilidad, regulación y competitividad industrial, y el impacto de la desinformación en la narrativa pública en torno a los plásticos.
Sostenibilidad, regulación y competitividad
La primera mesa de la jornada, titulada "Plásticos, sostenibilidad y regulación: un triángulo posible", reunió a senadores del grupo Popular, del grupo Socialista, del grupo plural (Junts per Catalunya) y del Grupo Vasco y representantes de empresas del sector de transformación de plásticos para analizar los desafíos que plantea la regulación en un sector clave para la economía y la transición hacia una economía más circular.
Durante el debate, los participantes alertaron de la pérdida progresiva de competitividad que viene experimentando el sector en los últimos años, reflejada en el incremento de importaciones de otros países y la reducción del empleo. Esta tendencia limita la capacidad de inversión en innovación y nuevas tecnologías, y condiciona el desarrollo de soluciones sostenibles, afectando tanto al crecimiento económico como a la contribución del sector a los objetivos medioambientales.
En este sentido, la conversación giró en torno a la necesidad de que se impulse la industria local y su competitividad, evitando normas como el impuesto a los envases plásticos no reutilizables, única en Europa y que deja fuera de juego a la industria de transformación de plásticos frente a terceros países, y reduciendo costes energéticos: “Desde el Partido Popular, proponemos la eliminación del impuesto, ya que merma la competitividad del sector. Nuestras empresas no pueden salir a pelear y a competir, que es lo que ellas quieren, con empresas de otros países”, ha señalado Mar Cotelo, portavoz en la Comisión de Industria del Partido Popular. Asimismo, también defendió la aceleración de permisos y la reducción de trámites “porque cuando somos más rápidos y ágiles podemos competir en igualdad de condiciones”.
El tema de la agilidad burocrática puso de acuerdo a los demás participantes de la mesa: José Francisco Hila, portavoz del Grupo Socialista en la Comisión de Transición Ecológica del Senado; Igotz López, portavoz del Grupo Vasco; Teresa Pallarès, portavoz del Grupo Plural (Junts) en la Comisión de Industria del Senado, Pedro Melgarejo, director general de Eversia y Natalia Campos, CEO de Enplast.
“La industria de los plásticos tiene unos retos de futuro importantísimos por la sostenibilidad, porque tiene que tender a la autonomía estratégica y para invertir en I+D+i, afirmó Teresa Pallarès. “La legislación tiene que acompañar este proceso. Y acompañar quiere decir escuchar al sector, que es quien conoce cómo funciona la industria”. “Adaptarse a los cambios es difícil — aseveró José Francisco Hila— y tenemos que exigir lo mismo que exigimos a las empresas de Europa a las de fuera”. Desde el Grupo Vasco, Igotz López concluyó: “Que aumenten las importaciones y se reduzca la producción local es un tiro en el pie de Europa”.
Los participantes analizaron cómo la industria está trabajando para adaptarse a las nuevas exigencias regulatorias vinculadas a la economía circular, poniendo en valor los esfuerzos del sector para combinar ambición ambiental con competitividad, seguridad jurídica, neutralidad tecnológica y tiempos de adaptación realistas.
“La regulación debe basarse en el rigor científico, porque hoy en día se están sustituyendo productos de plástico por alternativas que son menos sostenibles, solo porque tienen mejor imagen”, aseguró Natalia Campos, CEO de Enplast. El otro representante de la industria en la mesa, Pedro Melgarejo, director de Eversia, apoyó sus palabras: “La industria no pide menos ambición, pide más coherencia. Necesitamos tres cosas: regulación inteligente y estable basada en datos; igualdad de condiciones, para que competir en Europa no sea una desventaja; y apoyo a la inversión”.
Desinformación y narrativa pública sobre el plástico
La segunda mesa de la jornada, titulada "El plástico y las fake news", reunió a periodistas especializados, divulgadores científicos y representantes de empresas del sector para analizar el impacto de la desinformación y la construcción de la narrativa pública en torno a los plásticos. Durante el debate, los participantes reflexionaron sobre el desequilibrio que, en ocasiones, puede existir en la narrativa pública sobre este material, en la que los impactos negativos reciben una mayor atención que sus aplicaciones positivas. En este sentido, Pedro Pablo García May, jefe de sección de Medioambiente y Ciencia de Agencia EFE, destacó la importancia de trasladar más información positiva y de reforzar la presencia del sector en los medios para mejorar el conocimiento público sobre sus aplicaciones: “la información solo tiene impacto si llega a la ciudadanía”. García May apuntó a la necesidad de avanzar hacia una mayor coordinación en el sector y hacia reforzar la divulgación, especialmente entre los públicos más jóvenes.
En la misma línea, Alexandra Muñoz, directora de la revista Plásticos Modernos, señaló que en la sociedad existe una percepción “muy negativa” del plástico y apeló a la necesidad de revertirla mediante un mayor volumen de información en positivo, poniendo en valor sus aplicaciones en sectores como la salud o la energía, así como su contribución a la reducción de emisiones, la lucha contra el cambio climático y la disminución del desperdicio alimentario. “La comunicación científica veraz y rigurosa es una herramienta clave para combatir la desinformación y las fake news”.
“Desde el sector tenemos que comunicar con rigor y con base científica”, defendió Dolores Herrán, directora de desarrollo de negocio y marketing de Molecor. “Y debemos apoyarnos en certificaciones de terceros, declaraciones ambientales de producto o iniciativas de la industria”.
En este contexto, la conversación puso de relieve la importancia de mejorar la comunicación sobre el rol que desempeñan los plásticos en numerosos sectores productivos, así como de visibilizar las iniciativas que las empresas están desarrollando para avanzar hacia modelos más sostenibles y circulares. “Nuestro sector ha evolucionado mucho más de lo que a menudo se percibe y ahora el reto es que esa realidad se conozca mejor”, apuntó Ignacio Echávarri, director comercial de la división de films y packaging flexible del Grupo Armando Alvarez.
También se reflexionó sobre el impacto que la percepción social negativa puede tener sobre quienes trabajan en la industria y sobre la necesidad de reforzar el diálogo entre sector, medios de comunicación y sociedad para construir una conversación pública más equilibrada y basada en información rigurosa. "El sector del reciclado de plásticos no necesita defensores, necesita visibilidad. -declaró Beatriz Castillo, adjunta a la dirección de residuos de Veolia España- Visibilidad sobre las personas que innovan cada día, sobre las plantas que certifican sus procesos, sobre las alianzas que demuestran que la economía circular no es un concepto abstracto, sino una realidad”.
La jornada fue clausurada por la directora general de Anaip, Isabel Goyena, quien reivindicó el papel de la industria en la transición sostenible: “La transformación de plásticos somos una industria comprometida y circular, si se traslada la fabricación a otros países, perderá la industria en España y perderá el medio ambiente global”.
Goyena defendió la necesidad de un marco regulatorio equilibrado que permita cumplir los objetivos ambientales sin lastrar la competitividad: “La simplificación normativa no es un privilegio, es una condición para que la sostenibilidad sea viable”. Asimismo, advirtió sobre el impacto de la narrativa pública en la toma de decisiones: “Los relatos incompletos tienen consecuencias legislativas”, y alertó de que “no puede haber autonomía estratégica europea si dejamos que la producción se vaya fuera”.







