En un contexto marcado por el reajuste del comercio internacional, el sector papelero de España cerró 2025 con descensos en producción, consumo y facturación, si bien elevó la inversión y mantuvo estable el empleo. Además, según los últimos datos comparables, referidos a 2024, el sector escaló del sexto al quinto puesto entre los productores europeos de papel y cartón y mantuvo la quinta posición en celulosa.
En 2025, la imposición de aranceles por parte de Estados Unidos y sus efectos indirectos añadieron un nuevo factor de incertidumbre para toda la industria europea, con un impacto especialmente relevante para el sector papelero español. Las medidas y contramedidas comerciales fueron alterando los flujos de comercio a lo largo del año, en un reordenamiento del mercado global que ha desviado hacia España parte del producto antes destinado a otros mercados, en perjuicio de la industria española y en beneficio de los países con estructuras de costes más competitivas.
Manuel Domínguez, director general de Aspapel, señala a este respecto que “nuestra industria compite con costes energéticos muy superiores a los de nuestro entorno, y frente a rivales que ya no son solo europeos. El papel importado gana terreno en España y en Europa, mientras a nuestras exportaciones les cuesta cada vez más salir. Aun con esta desventaja, ajena a nuestra gestión, el sector pastero-papelero sigue invirtiendo en sostenibilidad y en un modelo circular basado en la bioeconomía."
La producción cae el doble que en Europa
La producción, que en España se concentra en 72 fábricas (62 de papel y cartón, cinco de celulosa y cinco integradas), se situó en 6.306.801 t de papel y cartón, un 3,9% menos que en 2024. Se trata de una caída más acusada que la media europea, donde la producción retrocedió un 1,6%. Según los últimos datos comparables de 2024, España ocupa el quinto puesto entre los productores europeos de papel y cartón, tras superar a Francia y situarse por detrás de Alemania, Suecia, Italia y Finlandia.
Tras el crecimiento generalizado de 2024, la producción de papel cayó en 2025 en todas sus categorías, con los descensos más acusados en cartón estucado y otros envases (-11,7%), y en papel de impresión. Aun así, el papel para envases se mantuvo como segmento líder, con el 68,9% de la producción total, impulsado por el auge del comercio electrónico y la logística. Le siguieron el papel higiénico y sanitario (14,3%), el papel de impresión (10,3%) y los papeles especiales y otros usos (6,5%).
Mención especial merecen los papeles destinados a la producción de cartón ondulado y su transformación en soluciones de packaging, que no sólo representaron el 57,0% de toda la producción papelera española de 2025, con 3.595.173 t, sino que son los que menos caída registraron, con apenas el 1,5%, tal y como aparece recogido en el Informe 2026 de Envases de Cartón Ondulado publicado recientemente por Alimarket.
Por su parte, la producción de celulosa descendió un 4,5%, hasta las 1.619.690 t, frente al conjunto de Europa que registró un descenso más moderado, del 1,2%. Según los últimos datos disponibles de 2024, España se mantiene como el quinto productor de celulosa, por detrás de Suecia, Finlandia, Portugal y Alemania.
Asia gana terreno en el mercado español del papel mientras caen las exportaciones
El comercio exterior, tradicional motor de crecimiento del sector, fue el ámbito que más acusó el deterioro de la coyuntura internacional en 2025. Las exportaciones de papel y cartón cayeron un 5,9%, hasta las 2.586.818 t (el 41% de la producción nacional), mientras que las importaciones crecieron un 1,2%, alcanzando las 2.966.063 t. Como resultado, por cada 100 t importadas España exportó solo 87, una proporción inferior a la del año anterior que refleja la pérdida de competitividad exterior de las fábricas españolas. En ese contexto a la baja, de nuevo los papeles para cartón ondulado son los que mejor evolucionaron, al ser la única categoría en la que las exportaciones crecieron, concretamente el 3,3%, hasta situarse en 1.220.723 t.
El aumento de las importaciones responde, en buena medida, al avance de Asia, cuya cuota en las compras extracomunitarias de papel y cartón pasó del 29,3% en 2024 al 33,5% en 2025, reflejo de una competencia cada vez mayor en el mercado internacional. Pese a ello, Europa sigue siendo el principal proveedor de España, con el 86,4% de las importaciones, y también su principal destino, al absorber el 64,8% de las exportaciones españolas de papel y cartón.
La celulosa tuvo un comportamiento distinto, con retrocesos tanto en las exportaciones como en las importaciones. Las exportaciones alcanzaron las 921.636 t, un 7,2% menos que el año anterior. España destinó al exterior el 56,9% de la celulosa producida, principalmente a Europa. Las importaciones también descendieron, un 6,3%, hasta las 1.215.088 t, con Europa como origen más destacado.
El consumo resiste mejor que la producción
El indicador que mejor resistió en 2025 fue el consumo, con caídas más moderadas que las registradas en producción. El consumo de papel y cartón registró un ligero descenso, del 0,9%, hasta las 6.686.046 t, lo que sitúa el consumo per cápita en 126,9 kg/hab. La categoría que registró la caída más acusada fue la de otros papeles y papeles especiales, con un descenso del 9,7%.
El consumo de celulosa, en cambio, registró un descenso más pronunciado, del 4,3%, hasta las 1.913.088 t.
Los ingresos se resienten por la presión competitiva
La facturación del sector papelero se situó en 5.092 M€, un 2,7% menos que en el ejercicio anterior. Según Aspapel, este retroceso responde, entre otros factores, a la reducción de los ingresos por la venta de papel y cartón y a la pérdida de competitividad de las fábricas españolas, penalizadas un año más por los elevados costes estructurales y energéticos, agravados en 2025 por la inestabilidad comercial internacional.
Pese al complejo contexto económico, el sector mantuvo intactos sus compromisos medioambientales, con la economía circular y la gestión forestal sostenible como ejes de su modelo productivo.
En 2025, la tasa de recogida de papel para reciclar alcanzó el 74,1%, el nivel más alto de los últimos cuatro años. Las fábricas papeleras españolas reciclaron 5.040.015 t de papel recuperado, lo que situó la tasa de reciclaje en el 81%. Estos elevados niveles de recogida y reciclaje consolidan al sistema español como una referencia internacional. En comparación con el resto de Europa, los últimos datos disponibles (2024) mantienen a España como el tercer país con mayor volumen de reciclaje de estos materiales, prácticamente empatada con Italia y solo por detrás de Alemania.
Por otro lado, el consumo de madera se situó en 5.308.442 m3 sin corteza, un 4,8% menos que en 2024. El 89,7% procedió de aprovechamientos de eucalipto y pino nacionales, lo que refleja el fuerte vínculo del sector con el territorio y su apuesta por el uso de recursos de proximidad.
La inversión crece un 8,9% y lidera la apuesta por la descarbonización
Lejos de frenar la inversión en este escenario de incertidumbre, las empresas del sector optaron por acelerarla. En 2025 destinaron 318 M€ a inversión, un 8,9% más que el año anterior, lo que equivale al 6,3% de la facturación anual. De esa cifra, 43,6 M€ se destinaron a proyectos de descarbonización, lo que convierte al papelero en el sector manufacturero que más invierte en descarbonización en proporción a su facturación. La calidad y el medio ambiente concentraron la mayor parte del esfuerzo inversor (22,8%), seguidos del incremento de la capacidad productiva (21,9%) y la innovación tecnológica (18,1%).
La industria pastero-papelera mantiene su rol como motor de cohesión territorial y empleo estable. En 2025, los puestos de trabajo directos se situaron en 17.581, mientras que los empleos indirectos se mantienen en torno a los 88.000, un balance que Aspapel destaca como prueba de la resiliencia del sector.







