La sostenibilidad, la eficiencia y la adaptación a los nuevos requisitos normativos se han convertido en factores clave para el desarrollo del packaging alimentario. Estos han sido algunos de los principales ejes abordados en el 95º Desayuno de Innovación del Cluster de Innovación en Envase y Embalaje, celebrado en las instalaciones de Aimplas, Instituto Tecnológico del Plástico, en Paterna.
La jornada ha contado con la participación de Cristina Cantón, ingeniera de Packaging y Sostenibilidad de Idilia, que ha compartido los principales retos actuales y futuros de la compañía en materia de envase y embalaje; la participación de Nuria López Aznar, investigadora líder de Packaging de Aimplas, centro tecnológico que ha acogido el encuentro; y con la colaboración de Quique Pla, socio de ATQ, consultora especializada en química, medioambiente y seguridad industrial. Además, los asistentes han podido conocer las capacidades de Aimplas en materia de envase y embalaje, así como su trabajo en ensayos, I+D, normativa y desarrollo de soluciones para la industria del plástico.
Durante su intervención, Idilia ha explicado que su estrategia de packaging se articula en torno a tres grandes pilares: la innovación, la sostenibilidad y la eficiencia. La compañía trabaja en la mejora continua de sus envases con el objetivo de optimizar recursos, reinvertir en nuevas soluciones y avanzar hacia materiales y formatos más sostenibles.
La empresa utiliza una amplia variedad de materiales en sus envases, entre ellos vidrio, plástico rígido, plástico flexible, papel, cartón y metal. En muchos casos, sus equipos diseñan directamente los envases, mientras que en otros trabajan sobre soluciones estándar que se personalizan para adaptarlas a la identidad de sus marcas y a las necesidades del mercado.
Entre sus formatos más reconocibles se encuentra el vaso de vidrio de 'Nocilla', convertido en un icono de la marca. Además de ser reciclable, se trata de un envase reutilizable en los hogares y forma parte de la experiencia del consumidor. La compañía también trabaja con botes de plástico rígido para productos como 'ColaCao' o 'Nocilla', envases flexibles tipo refill, sleeves para campañas específicas, sobres, precintos, bandejas, cajas y expositores.
En este sentido, Idilia ha puesto de relieve que el packaging cumple una función que va mucho más allá de contener el producto. El envase identifica a la marca, facilita el uso, aporta valor añadido, mejora la experiencia de consumo y permite adaptarse a las demandas de clientes, consumidores y distribuidores.
Nuevos retos normativos y de mercado
La compañía ha abordado también los principales retos que afronta en materia de packaging, especialmente en un contexto marcado por el nuevo Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases. Entre los desafíos identificados se encuentran la reciclabilidad, el avance hacia estructuras monomateriales, la incorporación de contenido reciclado posconsumo en aplicaciones de contacto alimentario y el aumento de la documentación y la carga administrativa vinculada al cumplimiento normativo.
Asimismo, la compañía ha señalado la importancia de mantener el foco en el consumidor, reforzando aspectos como la imagen de marca, la usabilidad, la funcionalidad y el valor añadido del envase. Todo ello en un entorno en el que también influyen la volatilidad de los mercados de materias primas, la situación geopolítica y la necesidad de generar eficiencias recurrentes para mantener la competitividad del negocio.
Como anfitrión de la jornada, Aimplas ha presentado sus capacidades como centro tecnológico especializado en toda la cadena de valor del plástico. El instituto es el primer centro español en oferta de ensayos acreditados por ENAC para la industria del plástico y cerca del 40 % de su actividad está vinculada al sector del envase y embalaje.
Desde sus líneas de I+D en packaging, Aimplas trabaja en ámbitos como el envase rígido, semirrígido y flexible, así como en recubrimientos sobre papel y cartón. Además, cuenta con laboratorios especializados en contacto alimentario y cromatografía, y asesora a las empresas en cuestiones legislativas como el PPWR, el ecodiseño, el análisis de ciclo de vida o las obligaciones relacionadas con los microplásticos.
Por su parte, ATQ ha aportado la visión técnica desde el ámbito de la consultoría en química, medioambiente y seguridad industrial. Con más de 25 años de experiencia, la firma ayuda a las empresas a mejorar su gestión, rendimiento y resultados, además de acompañarlas en el cumplimiento de la normativa aplicable.
Durante su intervención, ATQ ha abordado aspectos relacionados con la gestión de envases, los SCRAP y la adaptación al PPWR, incluyendo la identificación del rol que desempeña cada empresa, la valoración de si le aplica la nueva legislación y la elaboración de la Declaración de Conformidad. También ha explicado su papel como agente de residuos, una figura que conecta al productor del residuo con el gestor y se encarga de la documentación, la tramitación y la trazabilidad.







