La idea de que "todos pueden automatizar" se ha convertido en uno de los ejes del discurso reciente de Still. "La automatización ya no es un proyecto de innovación, sino una prioridad operativa", afirmó Florian Heydenreich, Managing Director Sales & Service de Still.
En ese contexto, la compañía enmarca su papel en la automatización como el de un actor que coordina sistemas completos de flujo de materiales. La idea central que articula su nueva estrategia es pasar de soluciones individuales a la integración de procesos, donde hardware, software y operaciones se conectan en un único sistema capaz de gestionar la complejidad logística de extremo a extremo.
El cuello de botella en el muelle de carga como punto de partida
Es por esto que Still ha optado por atacar el muelle de carga mediante el lanzamiento de la transpaleta automatizada AXL iGo. "Automatizar un único cuello de botella dentro del ecosistema de una compañía ya genera impacto y retorno", detalla Álex Domínguez Lafuente, Sales Automation Manager de Still España. "Y el muelle de carga es, por definición, el cuello de botella más persistente de la logística interna", añade el comunicado.
El sistema se diseña a partir de los flujos reales de cada cliente. Los proyectos empiezan pequeños y concretos, se implantan por fases sin detener la producción, conviven con procesos manuales y carretillas convencionales y se escalan cuando el cliente está listo. "El protagonista de la automatización es el proceso, no la máquina", es la frase con la que el equipo resume esta posición.
Un solo interlocutor: la apuesta por eliminar la complejidad
El segundo eje de la filosofía de STILL es la de convertirse en el interlocutor único. Es lo que internamente llaman one stop shop: un único interlocutor que cubre carretillas manuales, estanterías, seguridad, automatización, sistemas de gestión de almacén y servicio posventa. Heydenreich lo detalló al hablar de la evolución del rol de la compañía: "No nos centramos en soluciones individuales aisladas, sino en la integración total del sistema, desde la planificación estratégica y la implementación hasta la gestión operativa. Hoy nos consideramos integradores de sistemas, es decir, responsables de todo el proceso".
Si la posición actual de STILL es la de integrador, la hoja de ruta apunta a "el de orquestador de ecosistemas logísticos". Es decir, coordinar los sistemas en tiempo real, ajustando recursos, anticipando y tomando decisiones de forma autónoma en función de lo que ocurre tanto dentro como fuera del almacén.
La esencia de esa visión es lo que Heydenreich denomina el omniverso logístico: un ecosistema de aprendizaje capaz de simular digitalmente miles de escenarios futuros y recomendar (o ejecutar) las acciones más adecuadas antes de hacerlas realidad. En el ejemplo que ofrece el directivo, diez carretillas atrapadas en un atasco de tráfico se convierten en un problema que el sistema detecta, simula y resuelve (redistribuyendo inventarios, ajustando turnos y reorganizando la distribución del almacén) antes de que el impacto llegue a la operación real.
La inteligencia artificial es el hilo conductor de esa arquitectura, pero Still cuida especialmente la apuesta por esta innovación. Es por esto que la empresa matriz de Still, Kion Group, ha formalizado una alianza con NVIDIA y Accenture, que convierte esta visión en un proyecto de desarrollo concreto y ya operativo.
La arquitectura resultante es, en palabras de Heydenreich, «abierta y modular»: los clientes pueden combinar soluciones de distintos fabricantes dentro de un ecosistema coordinado. La estandarización —STILL impulsa activamente la adopción del protocolo VDA 5050 para comunicación entre flotas mixtas— es la condición técnica que hace posible esa apertura(







