Con flagship en Serrano 80 y obrador propio en Plaza del Perú, la maison francesa PAUL da a conocer en la capital una propuesta que recorre todos los momentos del día: desayuno, brunch, comida, merienda y afterwork. La presentación quiere reivindicar el papel de PAUL como lugar que acompaña distintos momentos del día. Fundada en 1889, la marca parisina se presenta oficialmente en Madrid tras su llegada a la capital en noviembre de 2025, con una propuesta que va del primer café de la mañana a la copa al salir del trabajo.
La marca busca dar a conocer su universo gastronómico con el foco puesto en una de las expresiones más sociales de la cultura francesa: el apéro, entendido como ese momento de final del día en el que sentarse, compartir y alargar la conversación también forma parte de la experiencia. PAUL es uno de los nombres más reconocibles de la boulangerie y pâtisserie francesa. La propuesta parte del pan y la bollería, pero no se queda ahí. En PAUL el día puede empezar con una baguette recién horneada, un croissant elaborado con mantequilla pura o un pain au chocolat; continuar con un brunch, una comida ligera o una pausa de café con éclairs, macarons o chouquettes; y terminar con una copa de vino francés acompañada de quesos o fougasses. Aquí, la cultura gastronómica francesa se articula alrededor de esos pequeños rituales que ordenan la jornada: desayunar, parar, compartir, merendar o alargar la conversación después del trabajo.
Uno de los elementos que diferencia la implantación de PAUL en Madrid es su modelo de obrador propio. Desde Plaza del Perú, la marca trabaja elaboraciones diarias que permiten garantizar frescura y regularidad en el producto. El pan se elabora cada día, la bollería se trabaja con mantequilla pura y la pastelería se produce sin aceite de palma, siguiendo una filosofía basada en el savoir-faire francés, el cuidado del producto y la elaboración constante.
“En Francia, PAUL forma parte del día a día: del primer café de la mañana al pan que acompaña la comida o el apéro después del trabajo. Nuestro objetivo en Madrid es trasladar esa forma de vivir la gastronomía francesa de manera cotidiana, cercana y con producto elaborado cada día”, señala Richard Vidal, Country Manager de PAUL España.
El afterwork es una muestra más de esa forma de entender la mesa. Inspirado en el apéro francés, PAUL incorpora vinos procedentes de regiones como Beaujolais, Côtes du Rhône, Borgoña o Provenza, pensados para acompañar tablas de quesos franceses y fougasses de queso y aceitunas. Una propuesta que conecta con ese momento de final del día en el que no se trata solo de tomar algo, sino de sentarse, compartir y dejar que la conversación se alargue.







