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Clara Rius (Estudi PSP Arquitectura): "Los edificios para personas mayores deben tener en cuenta todo el proceso degenerativo que irán padeciendo sus usuarios y usuarias"

Clara Rius (Estudi PSP Arquitectura): Los edificios para personas mayores deben tener en cuenta todo el proceso degenerativo que irán padeciendo sus usuarios y usuarias

Alimarket Sanidad y Dependencia: ¿Qué proyectos tiene PSP Arquitectura en marcha en el campo de la atención geriátrica?

Clara Rius: Ahora mismo tenemos cinco proyectos de residencias: dos a la espera de empezar la obra y tres proyectos que estamos realizando, todos dentro del ámbito nacional. También hemos empezado la obra de un centro de día para gente mayor dependiente en Meliana (Valencia), que estará acabado a finales de año. Este proyecto desarrolla un edificio, inicialmente en planta baja y con varias zonas abiertas, que permiten relacionar los diferentes espacios funcionales del edificio a la vez que aportan calidad ambiental al edificio y a sus usuarios y usuarias. Un edificio singular sostenible construido mediante prefabricados de madera estructural con aislamiento de balas de paja en su interior.

A.S.D.: ¿Qué otros centros ya en funcionamiento ha diseñado en este campo?

C.R.: Hemos diseñado varias residencias para gente mayor, por ejemplo, Mas Piteu en Barcelona o el Psicogeriátrico en Esplugues de Llobregat, para San Juan de Dios.

A.S.D.: ¿Qué características ofrecen estos geriátricos?

C.R.: Los edificios se han pensado y diseñado desde los conceptos de la ACP y la neuroarquitectura, gestionando desde un inicio todos los conceptos importantes para obtener el mejor entorno para las personas que lo van a utilizar. Conceptos como la luz natural, la conexión con la naturaleza, las proporciones y los colores de los espacios, los recorridos que ayudan a un envejecimiento activo, son de vital importancia para crear espacios amables y que se adapten a sus necesidades.

A.S.D.: ¿Cómo se adapta un edificio a las necesidades de las personas mayores?

C.R.: Cada espacio del edificio debe poder ofrecer el mejor entorno para que las personas que lo usan se sientan confortables, orientadas y tranquilas, evitando sentimientos de frustración o desorientación. Y esto se consigue mediante la flexibilidad y promoviendo el diseño centrado en la persona.

Los edificios para personas mayores deben tener en cuenta todo el proceso degenerativo que irán padeciendo sus usuarios y usuarias, desde la progresiva pérdida de visión, teniendo en cuenta los colores y los contrastes entre diferentes superficies para definir bien los contornos de los espacios, hasta la degeneración cognitiva, facilitando la orientación de las personas para no sentirse “perdidas”.

A.S.D.: ¿Qué papel juegan los materiales de construcción, las zonas ajardinadas o el empleo de la luz natural en este tipo de centros?

C.R.: Todos estos aspectos son fundamentales a la hora de diseñar estos edificios para mejorar la calidad de vida y la salud de las personas que lo utilizan, ya sean residentes o trabajadores.Debemos pensar en la construcción con materiales saludables que beneficien al cuerpo y la mente, evitando patologías y enfermedades. Estos materiales son los que proceden de la naturaleza, los que son saludables para las personas, los que duran con el paso del tiempo, y que están libres de tóxicos y químicos perjudiciales para la salud.Una buena iluminación natural y el contacto directo con la luz solar mejora el bienestar personal, activa la mente y el cuerpo para desarrollar actividades y regulariza el ciclo circadiano natural para poder descansar lo necesario y realizar actividades físicas y mentales en los momentos de máxima atención. Y, a la vez, una buena iluminación artificial que se adapte a los cambios fisiológicos que se van sucediendo mientras envejecemos. Aumentar la intensidad de la iluminación, evitar los reflejos y resplandores que llevan a confusión y desorientación y jugar con los contrastes para ayudar a visualizar espacios.Se debe potenciar la conexión con el mundo natural, la vegetación y el paisaje. Se puede hacer a través de espacios exteriores naturales donde se conecta de una forma natural, o se pueden diseñar jardines terapéuticos, que promocionan la autonomía personal mediante una serie de actividades y el envejecimiento activo y que aumentan el deseo de querer salir, de ir al exterior. En el caso de centros urbanos sin salidas al exterior, se pueden ubicar plantas o incluso fotografías de espacios naturales.

A.S.D.: ¿Cuáles son las tendencias arquitectónicas que se observan en los últimos años en el sector geriátrico?

C.R.: Desde hace unos años se está intentado cambiar el concepto de “asilo” por el de residencias, que son hogares con calidad de vida, espacios dónde se acompaña a la gente mayor en su vejez y su última etapa de la vida. Este cambio viene acompañado por un diseño basado en la ACP y unas unidades de convivencia en las que hay un número reducido de personas mayores, que reciben una atención más personalizada en zonas comunes adaptadas y con profesionales de referencia que son siempre los mismos. Estas unidades intentan reproducir los ambientes y dimensiones de un hogar, para lograr que lo sientan como su propia casa.

A.S.D.: ¿Qué diferencias presenta el mercado geriátrico español respecto a otros países desde el punto de vista arquitectónico?

C.R.: La principal diferencia es la sociedad en sí misma. Las sociedades latinas tienen tendencia a un entorno familiar más compacto y que hasta hace pocos años generaba dentro del núcleo familiar múltiples ayudas para que las personas mayores siguieran viviendo en casa hasta que la situación de dependencia dejara de ser sostenible. Otras sociedades, como las del norte de Europa, con verdaderas epidemias de soledad entre las personas mayores, inducen a perseguir una socialización en este tipo de edificios desde etapas más tempranas, con menos dependencia. De esta manera, también han evolucionado las residencias en sí mismas, dando más importancia a controlar “médicamente” al residente, en el caso de España, o a potenciar las relaciones humanas y el envejecimiento activo, en el caso de los países nórdicos. Por suerte, ya se está modificando este precepto desde hace unos años y ya se están potenciado las residencias con unidades de convivencia diseñadas bajo los preceptos de la ACP.

A.S.D.: ¿Cómo modifica la organización de los espacios el nivel de dependencia o las patologías de los residentes?

C.R.: Los espacios deben estar preparados para acoger a todo tipo de personas, sea cual sea su grado de dependencia o sus patologías. Cuanto más alta es la dependencia o la patología, se requiere de más espacio, tanto para atender a las personas dependientes, como espacio de soporte por todo el material necesario de ayuda. Es clave pensar en áreas polivalentes, tabiques móviles, habitaciones preparadas para la atención integral de la persona y que se puedan ir modificando a la vez que las personas también van cambiando sus necesidades.

A.S.D.: ¿La experiencia del coronavirus supondrá algún cambio en la planificación de las residencias en el futuro (organización en unidades convivenciales más reducidas, más espacios abiertos, etc.)?

C.R.: Sin duda, el coronavirus ha hecho replantearnos muchas de las ideas que teníamos del diseño de las residencias. A partir de ahora se deberán planificar para que sean flexibles a los cambios que puedan llegar en el futuro, así como tener una buena diferenciación de circuitos (público, suministros, trabajadores, residuos…) para evitar cruces. Pensar en una buena sectorización, tanto en vertical como en horizontal, y que nos lleva a la vez en pensar en unidades de convivencia que sean autónomas, que se puedan independizar fácilmente y aisladas. Los entornos exteriores, preferiblemente en contacto con la naturaleza, aportan un valor añadido incalculable, tanto por los beneficios de movilidad al aire libre como el trabajo con la biofília.

A.S.D.: ¿Por dónde cree que se desarrollará el diseño arquitectónico de los centros geriátricos en los próximos años?

C.R.: El diseño de los centros geriátricos tendrá que dar respuesta a todos los problemas que han aflorado en el último año. Por un lado, tener espacios y áreas flexibles y sectorizables para adaptarse a cualquier cambio. Por otro lado, augmentar la ratio de habitaciones individuales, para tener espacios de intimidad, privacidad, y a la vez más seguros en caso de emergencia, promoviendo su independencia y el sentido de sí mismos/as. Y sin descuidar que los centros geriátricos son hogares, y no hospitales, por lo que debemos cuidar el ambiente, la calidez y las sensaciones que transmitimos a través del diseño arquitectónico.Desde una perspectiva de diseño urbano, debemos dar respuesta a la integración de los centros con la comunidad, de forma que se reduzca la estigmatización de la vejez y se integren las actividades como el voluntariado o el acompañamiento entre diferentes grupos de edad de la población.



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