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¿A quién dejo de pagar?

¿A quién dejo de pagar?

Según ha denunciado la Federación de Empresarios de Atención a la Dependencia (FED) las diferentes comunidades autónomas para las que prestan servicios, residenciales y no residenciales, les adeudan la friolera de 1.268 millones de euros . La situación es insostenible y, aunque no es nueva, porque hay algunas comunidades tradicionalmente reticentes a pagar en plazo, el cierre del grifo de la financiación por parte de los bancos ha agravado sustancialmente el problema siendo muchos los operadores que se están planteando el cierre, especialmente residencias y entidades de ayuda a domicilio.

En sectores industriales, cuando se llega a una situación de estas, lo más habitual es en primer lugar dejar de pagar impuestos, en segundo lugar, si se puede, a los proveedores, luego entidades financieras, servicios exteriores, al personal y en última instancia, suministros. A estos si no les pagas te interrumpen el servicio (luz, agua, gas,..) y entonces ya no puedes hacer nada, te tienes que ir a casa. La lógica por la que se rigen normalmente estas decisiones obliga a discernir entre quien te puede hacer daño y quien te puede matar, hay que ir identificando las diferentes amenazas.

Sin embargo, en el sector de atención a la dependencia esta lógica no funciona así. Por ejemplo, depende qué tipo de servicio estés prestando puede darse la absurda situación de verte obligado a pagar impuestos a una administración que no te paga a ti lo que te debe . En la ayuda a domicilio no hay más que costes de personal, lo demás es anecdótico. Si no tienes no puedes pagar al personal, y el personal aguantará hasta que aguante, normalmente poco teniendo en cuenta que se paga poco.

En el caso de las residencias, dependiendo de quién sea el propietario del edificio quizás puedas llegar a un acuerdo para minorar la cuota, en el hotelero se está haciendo de manera masiva, aunque aquí hay gente que tiene doble personalidad, propietario y gestor y lo que tiene que hacer es pagar al banco donde cabe poco margen de maniobra.

Los proveedores en este sector son también anecdóticos, pero puede darse el caso de que tengamos servicios externos como la restauración de la que no podemos prescindir porque a estos efectos es un suministro más que puede ser cortado y paralizaría nuestra actividad. Así pues nos encontramos con que, al igual que en el caso de la ayuda a domicilio, más temprano que tarde hay que dejar de pagar al personal. Pedir a la gente que trabaje sin cobrar es mucho pedir y desgraciadamente, cada día es más frecuente. Se está demostrando que aquellas entidades que desde siempre han mantenido un diálogo sincero con su personal están más capacitadas para afrontar esta situación en un proceso del que esperamos puedan salir reforzadas.

Aitor Pérez Artetxe, socio director de Gerokon



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