La imagen española en Rusia durante los últimos años ha crecido favorablemente y las etiquetas made in Spain se caracterizan entre los consumidores como productos de calidad y variedad. Los rusos confían cada vez más en nuestras marcas a la hora del consumo final, y exigen productos españoles con más frecuencia. Fruto de ello son los positivos resultados de nuestras exportaciones hortofrutícolas en 2011, que incrementaron un 33% hasta superar los 298,12 M€. Una cifra que se elevará en el recién finalizado 2012, ya que en el mes de septiembre se habían registrado 239,79 M€. Aunque la campaña en España se extiende entre octubre y mayo, el exportador español debe intentar ofrecer a su cliente ruso producto para comprar todo el año.
Rusia es el mayor importador del mundo de frescos y el potencial de desarrollo de este sector es enorme en un país cuyos centros más importantes de consumo Moscú, San Petersburgo y Urales se encuentran en latitudes en las que el invierno dura casi cinco meses. Además, Rusia no produce apenas fruta (salvo manzanas y fresas) y su producción de hortalizas es muy limitada y restringida a un corto verano y una primavera fugaz. Al igual que el resto de mercados, el sector de frutas y verduras ruso tiene sus propias características, que en ocasiones complican mucho la labor de los operadores. Por un lado, su lejanía geográfica, ya que un camión tarda ocho días en llegar a Moscú y otros tres o cuatro días a zonas más alejadas como Siberia o los Urales. Aunque no hay competencia local, resulta muy intensa la de algunos países como Turquía, debido a sus ventajas logísticas. También dificultan las transacciones las constantes fluctuaciones de los precios, que a veces cambian de una semana a otra. De ahí, que los importadores tengan que trabajar con la máxima rapidez. Sin embargo, desde el punto de vista burocrático, la exportación de frescos a Rusia no es excesivamente complicada, según un estudio elaborado por la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Moscú. Para trabajar con este país es importante disponer de información actualizada del mercado, de la situación y rumores sobre los distribuidores, y no suele ser habitual el pago por adelantado del 100% del pedido. En caso de reclamaciones, el exportador no dispone de vías legales para exigir el pago de una deuda a un importador, por lo que lo más sensato es minimizar el riesgo. La descarga de la mercancía cuando llega a Rusia es un momento clave y es importante que esté presente un representante del exportador. Cabe destacar que la distribución de fruta y hortaliza fresca en Rusia está en manos de empresarios de origen azerbaijano, con una forma de hacer negocios peculiar.
En Rusia existen tres canales de distribución de frutas y verduras. El primero, las cadenas de supermercados que las suministran importadores rusos que colocan productos desde Moscú o San Petersburgo. Un exportador podría suministrar directamente a una cadena de supermercados, pero para ello necesitaría establecerse con un almacén en Rusia. El segundo canal es el de los importadores-distribuidores, que está controlado por empresas azerbaijanas, que también dirigen los tres mercados mayoristas de la ciudad, siendo el de Stupinski Proezd el que dispone de mayor base frutera. Por último, se encuentran los grandes importadores de San Petersburgo, que trabajan casi exclusivamente con transporte marítimo. Suelen operar con grandes suministradores y controlan, por ejemplo, la importación del plátano en Rusia.
En cuanto a la demanda, la fruta y la verdura en Rusia tienen un coste elevado y por lo general el consumidor ruso, al tiempo que está dispuesto a pagar un precio alto, también demanda calidad. Algunos productos de moda son el kaki, la alcachofa y el brócoli.






