En España, según la AESAN, el 55,8% de la población adulta presenta exceso de peso: un 18,7% tiene obesidad y un 37,1% sobrepeso. Sobre esa base, la aceleración de GLP-1 ya se nota en el mercado. En 2025, las ventas de análogos GLP-1 en España superaron los 840 M€, frente a los 480 M€ de 2024, lo que supone un crecimiento del 75%. En volumen, se vendieron 7,2 millones de unidades.
Según las estimaciones de la consultora Lantern, al finalizar el 2025, en España había unos 500.000 usuarios de fármacos GLP-1 para reducir peso, frente a 430.000 en 2024, un 16% más. Esta cifra equivale a 1,2% de la población adulta. Estos datos no incluyen pacientes que utilizan dichos fármacos para tratar diabetes. Y el potencial de crecimiento sigue siendo alto: casi un 6% de la población adulta afirma que se está planteando utilizar este tipo de tratamientos, lo que supondría más de dos millones de personas. Son datos que se extraen del análisis del avance de los fármacos GLP-1 y sus implicaciones para el sector de alimentación y bebidas en España, presentado por la consultora Lantern en la feria Alimentaria.
Para Jaime Martín, CEO y socio fundador de Lantern, "Con más de medio millón de usuarios en España para adelgazar y creciendo a doble dígito, el gran error sería interpretar este fenómeno como algo pasajero. Lo que está cambiando es la lógica del consumo. Un consumidor que come menos, que prioriza más la funcionalidad, que tolera peor determinados alimentos y bebidas y que exige una relación más eficiente entre indulgencia, nutrición y bienestar obliga a replantear la propuesta de valor de muchas categorías".
Aunque el foco del estudio está puesto en España, Estados Unidos sigue funcionando como mercado adelantado. Allí, según datos de KFF Health Tracking Poll, uno de cada cinco adultos afirma haber tomado un análogo de GLP-1 y un 12% lo usa actualmente para perder peso, lo que equivale a unos 30 millones de personas.
En Estados Unidos, donde hay elevadas tasas de obesidad, se suma un factor clave: la creciente visibilidad pública del fenómeno. La presencia de estos tratamientos en medios, campañas y el respaldo de figuras influyentes como Oprah Winfrey, Elon Musk o Serena Williams, está contribuyendo a normalizar su uso y a integrarlo en la conversación social, acelerando su adopción más allá del ámbito médico.
Cómo cambian los hábitos de consumo
Los usuarios de estos tratamientos declaran haber perdido entre 18 y 20 kg de media, pero también conviven con efectos secundarios frecuentes como náuseas, vómitos, estreñimiento, dolor abdominal o mal aliento. Eso modifica tanto la cantidad como el tipo de alimentos que toleran o buscan: porciones más pequeñas, productos más densos nutricionalmente, más proteína, más hidratación y soluciones que encajen mejor con una nueva relación con la comida.
En Estados Unidos, los datos de Circana muestran que quienes utilizan GLP-1 están reduciendo de forma clara el consumo de azúcar, grasas saturadas y alcohol, al tiempo que aumentan su gasto en categorías como proteína, fibra e hidratación. Por ejemplo, en los consumidores de GLP1, el consumo de vino y cócteles ready-to-drink ha caído más de 10 puntos respecto al año anterior, mientras que productos como las barras de granola, el yogur o las bebidas deportivas han crecido en torno a 5 puntos.
En Reino Unido, según datos de la UCL mediante su encuesta de la BMC Medicine, alrededor de 1,6 millones de adultos, equivalente al 3,7% de la población adulta, han utilizado fármacos GLP-1 para el control de peso en el último año, mientras que otros 3,3 millones (casi un 8%) declaran estar interesados en hacerlo en los próximos doce meses.
La presión puede aumentar aún más en los próximos años a medida que el precio de los tratamientos baje, aunque en Europa las patentes siguen protegidas hasta 2031. Además, la llegada de terapias orales podría eliminar una de las mayores barreras actuales, la administración mediante inyección.
Para alimentación, bebidas y horeca, esto obliga a revisar categorías, formatos, mensajes y ocasiones de consumo. El mercado empieza a pedir productos con mejor tolerancia, más densidad nutricional, más proteína, porciones más contenidas y beneficios funcionales mejor explicados. También abre oportunidades en retail: desde lineales o secciones específicas hasta servicios de apoyo nutricional. De hecho, fuera de España ya se están viendo movimientos concretos. Walmart ha creado espacios para usuarios de GLP-1, Morrisons y Co-op han lanzado propuestas específicas en Reino Unido, y marcas como Nestlé, Abbott o Conagra ya están desarrollando líneas y productos pensados para este consumidor.
"En segmentos de población con alto poder adquisitivo, que usan más GLP1 que la media dado el alto coste del tratamiento, hay evidencias claras de cambios en los patrones de compra y de consumo dentro y fuera del hogar. Toca pensar estratégicamente para ver cómo afecta a cada empresa esta ola imparable en 3-5-10 años", añade Jaime Martín.






