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El queso suizo exporta cerca del 40 % de su producción y consolida su presencia en España

El queso suizo exporta cerca del 40 % de su producción y consolida su presencia en España

Con motivo del Día Internacional del Queso, el sector quesero de Suiza pone en valor no solo su tradición alpina y excelencia gastronómica, sino también el importante papel económico que desempeña dentro de la industria agroalimentaria del país.

La producción de queso es uno de los pilares de la economía agrícola suiza. Cada año se producen alrededor de 200.000 t de queso, de las cuales aproximadamente el 40% se destina a la exportación, que generan más de 700 M de francos suizos (777 M€), lo que supone más de un 7% del PIB agrícola del país y consolida a Suiza como uno de los países con mayor valor añadido en el mercado internacional de quesos.

Europa sigue siendo el principal destino, con mercados como Alemania, Italia, Francia y España entre los más relevantes, aunque la presencia de quesos suizos también crece en países como Estados Unidos o Canadá. Este posicionamiento internacional se sustenta en un modelo productivo que combina tradición, innovación y exigentes estándares de calidad.

“El queso suizo es mucho más que un producto gastronómico; es un sector estratégico para nuestra economía agrícola y una de las principales cartas de presentación de Suiza en el mundo”, explica Nicola Polinelli, Country Manager de Quesos de Suiza en España.

Desde los valles del Emmental hasta las montañas de Friburgo, la producción quesera suiza forma parte esencial del patrimonio gastronómico y económico del país. Más de 700 variedades de queso se elaboran actualmente siguiendo métodos tradicionales transmitidos de generación en generación, muchos de ellos bajo sistemas de Denominación de Origen Protegida (AOP), que garantizan calidad, trazabilidad y origen. Entre las variedades más representativas del país destacan especialidades con denominación de origen protegida como Le Gruyère AOP, Emmentaler AOP, Appenzeller®, Tête de Moine AOP, L’Etivaz AOP, Sbrinz AOP y Vacherin Fribourgeois AOP, que han logrado posicionarse como referentes de calidad en el mercado europeo, incluido el español, y global. Estos productos no solo representan una tradición gastronómica centenaria, sino también una industria que genera valor económico y empleo en las regiones rurales del país.

La cadena de valor del queso suizo integra miles de explotaciones familiares, pequeñas queserías artesanales y centros de afinado, contribuyendo al desarrollo económico de las zonas alpinas y a la preservación de un modelo agrícola sostenible. En muchas regiones, la producción quesera constituye una de las principales fuentes de actividad económica y un motor clave para mantener la población rural.

Según Polinelli, el éxito del queso suizo en los mercados internacionales se basa en una combinación de factores: origen controlado, procesos de elaboración tradicionales y un modelo de producción estrechamente vinculado al territorio. “El consumidor busca cada vez más productos auténticos, con historia y con un origen claro. Los quesos suizos responden perfectamente a esa demanda”, añade.

En el Día Internacional del Queso, Suiza reivindica así un producto que representa tanto su identidad gastronómica como una industria sólida y competitiva, capaz de generar valor económico al tiempo que preserva el paisaje alpino, la cultura rural y el saber hacer artesanal que caracteriza al país.




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