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Ocho propuestas para relanzar el sector de la construcción

Ocho propuestas para relanzar el sector de la construcción

Ahora que vamos recuperando el ritmo de trabajo, podemos decir que el impacto del Covid-19 en la construcción está siendo demoledor. Si bien es cierto que nuestra industria pudo mantener ciertas actividades durante el confinamiento, los niveles de producción de hormigón no llegaron al 50% de media, obteniéndose ajustados márgenes de operación que se han traducido en pérdidas económicas en la mayoría de los casos. A este escenario tenemos que sumar otra circunstancia y es que, antes de que se desatara la crisis por el conoravirus, el sector de la construcción se encontraba en pleno proceso de recuperación de su nivel base de actividad en España.

A lo largo de la última década, nuestra industria ha demostrado su fortaleza, su resistencia y resiliencia ante cualquier adversidad. Sin embargo, el contexto del que venimos y, sobre todo, el panorama al que debemos enfrentarnos a partir de ahora, nos hace ser poco optimistas y, de hecho, ya hemos trasladado nuestra preocupación al Gobierno de España, a los Gobiernos de las Comunidades y Ciudades Autónomas, así como a las distintas fuerzas políticas e instituciones públicas y privadas. Consideramos esencial que todos los agentes implicados conozcan la magnitud de las dificultades que atraviesan nuestras empresas y adopten las medidas que estimamos oportunas para la recuperación del sector y, por ende, de la economía española. No podemos olvidar que la construcción seguirá siendo clave para la reconstrucción económica nacional, pues su peso en la generación del PIB, que se halla en un 5,2%, y el volumen de empleo que representa, con 1,3 millones de puestos de trabajo, convierten al sector en una de las palancas fundamentales para que la economía española resucite.

Desde Anefhop entendemos que es imprescindible actuar con determinación para reactivar este sector, puesto que desde 2019 se encontraba en una situación de ralentización de su crecimiento, sin haber recuperado o alcanzado un nivel de actividad básica suficiente tras la crisis financiera que comenzó en 2008. Aunque confiamos en que las obras iniciadas se concluyan, no divisamos un horizonte de esperanza, que implique una iniciativa inversora suficiente para que se inicien nuevos proyectos. Y es que, además, la incertidumbre que asola a muchos empresarios puede paralizar la inversión hasta que no se aclare el camino.

Asimismo, los proyectos turísticos se van a paralizar debido a la caída de la demanda y, con ello, las previsiones de suministro de nuestros materiales en las obras o actuaciones relacionadas con esas iniciativas. Dado que esta crisis también afecta a otros países, la inversión extranjera quedará limitada o prácticamente anulada. Todas estas complicaciones nos hacen presagiar unas significativas caídas en la producción de hormigón, que podrían superar el 20% en el dato anual, retrocediendo el sector a una situación similar o inferior a la del año 2017, esto es, con una de las cifras más bajas de los últimos 25 años. Las empresas del sector podrían perder alrededor de 3 meses de facturación respecto a las previsiones al inicio de año y se podría asistir al cierre de muchos fabricantes y, en consecuencia, a la pérdida de empleo directo e indirecto y de la contribución de nuestra industria en términos de valor agregado (pago de impuestos o desarrollo económico local, entre otros).

Ante este contexto, se deben adoptar medidas urgentes que reactiven el sector de la construcción y todas las actividades y sectores dependientes. Recuperar nuestra industria es recuperar la actividad económica del país. Por citar solo algunos datos recogidos en diferentes estudios e investigaciones: un incremento en la demanda de construcción de un 1% produce un efecto multiplicador de casi el doble en la producción del país. Igualmente, por cada 6 M€ invertidos, se generan 100 empleos directos y 60 indirectos.

Desde Anefhop proponemos ocho medidas que son:

1. Garantía de acceso y suministro de equipos y sistemas para la protección de la salud y la prevención de riesgos laborales. Es preciso que los trabajadores del sector cuenten con los medios y sistemas de prevención y protección para poder ejercer su actividad.

2. Seguridad en la capacidad de gestión y acceso a la financiación por parte de las empresas suministradoras de materiales de construcción, así como en la gestión y el buen funcionamiento de los seguros de crédito. Debido a la falta y a la paralización de los suministros, asistiremos a un desajuste importante entre los gastos y los ingresos que, junto a los problemas de tesorería, llevará a las empresas a tener que solicitar créditos que les permitan hacer frente a esta situación.

3. Ampliación y aplicación o acceso efectivos a las líneas de avales ICO para la industria suministradora. Vinculado a lo anterior, desde Anefhop insistimos en que es imprescindible favorecer que las empresas puedan dotarse de la tesorería necesaria y suficiente para recuperarse de la paralización durante el confinamiento por la Covid-19. Y es que cuando las empresas suministradoras de materiales de construcción tengan que cobrar las facturas de este periodo, se tendrán que enfrentar a un descenso de entradas de tesorería para afrontar sus obligaciones de pago. Es crucial para la mayoría de ellas disponer de liquidez en un negocio en el que la rentabilidad está fuertemente ligada al volumen de venta.

4. Aplazamiento en el pago de impuestos en 12 meses. Solicitamos a los diferentes gobiernos que se acuerde un aplazamiento en el pago de impuestos de las empresas y los autónomos durante seis meses, pudiendo estructurar o fraccionar el pago durante los doce meses siguientes, con un coste financiero equivalente a las condiciones de los préstamos avalados ICO.

5. Reinicio de las obras públicas sin recortes de presupuestos ni plazos. Resulta clave para el sector y la economía de nuestro país que la actividad se recupere con toda la energía posible. No podemos ahondar en esa tendencia previa de ralentización. Pedimos al Gobierno que actúe con firmeza para garantizar que la actividad en las obras públicas no se pare, tratando de recuperar al máximo el tiempo perdido. Cuentan con todo nuestro apoyo y dedicación.

6. Relanzamiento del sector de la construcción con una mayor inversión (Plan de Reconstrucción Económica y Social) por su efecto multiplicador en la economía. La situación obliga a impulsar un Plan Nacional, de cinco años como mínimo, que suponga una inyección de inversión al sector. El propósito es la continuidad en el nivel de inversión estatal que permita a las empresas acometer la adaptación de sus capacidades para este periodo de tiempo, garantizando el empleo y generando valor para la economía de España. Nos referimos a infraestructuras de comunicación, hospitales, residencias, vivienda social, energía sostenible, agua, aparcamientos disuasorios y todo lo necesario que surja de esta crisis. En este sentido, proponemos crear un grupo de trabajo, donde se puedan analizar las propuestas y las capacidades productivas, para que se puedan adaptar a la capacidad instalada, reforzando los tejidos empresariales y sus empleos.

7. Impulsar la financiación público-privada como motor de la economía. Proponemos que no se cierre la puerta a posibles colaboraciones privadas en proyectos. La Administración Pública tiene una capacidad inversora limitada por tener que atender otras necesidades de los ciudadanos. Estamos seguros de que, en el caso de muchos proyectos que están paralizados, o que aún no se han arrancado, los ciudadanos estarían dispuestos a pagar por uso y poder disfrutar de las ventajas de tenerlos. Es necesario el análisis en profundidad de cada caso para que no suponga una carga excesiva en los usuarios y tampoco en las arcas públicas.

8. Impulsar un Plan Nacional de Construcción Verde. Con el aprendizaje de los últimos acontecimientos, pensamos que es el momento de impulsar infraestructuras relacionadas con la Agenda 2030. Estamos proponiendo aquellas vinculadas con la gestión del agua, la movilidad sostenible, las conexiones intermodales y nodos logísticos, la mejora de la red ferroviaria de mercancías, la prevención de los efectos del cambio climático tanto en la protección de las costas como en las avenidas y posibles inundaciones de los ríos, de la escasez de agua y de la desertificación, la red de energías renovables, las infraestructuras para la economía circular y el urbanismo inclusivo y sostenible, entre otras.



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