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Principales tendencias que marcarán la construcción y la arquitectura en la etapa post Covid-19

No es la primera vez que un hecho histórico de carácter sanitario hace reaccionar a los sectores de la arquitectura y la construcción. Tenemos varios ejemplos: el diseño de la ciudad ideal por Leonardo Da Vinci con motivo de la peste bubónica de Milán a finales del siglo XV; la renovación por Haussmann del París de 1800; la reconfiguración de la infraestructura de Londres a raíz de la epidemia de cólera de 1954; la reacción del Nueva York del siglo XIX a las condiciones infrahumanas de las viviendas; la lucha de la arquitectura contra la tuberculosis a finales del siglo XIX e inicios del XX, etc.

Principales tendencias que marcarán la construcción y la arquitectura en la etapa post Covid-19

Como ha ocurrido con todos estos hitos, la crisis de la Covid-19 también ha abierto un periodo de reflexión. Concretamente, en las últimas semanas no hemos parado de escuchar argumentos sobre las carencias que existen actualmente en las viviendas, acerca de cómo los espacios de uso laboral o público (restaurantes, hospitales, comercios, etc.) deberán adaptarse a los requerimientos de las instituciones sanitarias o sobre la mejor forma de acomodar las ciudades a una realidad en la que la distancia social marcará la rutina diaria.

Desde Sto, queremos unirnos a este debate y desgranar cuáles son algunas de las tendencias que estamos percibiendo y que creemos que marcarán la “nueva normalidad” de la arquitectura, de la construcción y del diseño interior. Todas ellas empujadas por un mismo objetivo: mejorar la vida de las personas ajustándose a los cambios en la forma de trabajar, relacionarse, comunicarse o desarrollar ciertas actividades.

Nuestra experiencia como profesionales en la elaboración de materiales y soluciones constructivas, nos dice que, ahora mismo, uno de los aspectos que más estamos detectando es el incremento en la demanda de pinturas resistentes a técnicas de desinfección, vía principal para combatir los coronavirus. Esta medida, emprendida a diario, sobre todo, en emplazamientos sanitarios (hospitales, residencias, centros de salud…) y donde el tránsito de personas es habitual (restaurantes o comercios), está llevando a un deterioro de la superficie de paredes y techos. De ahí que su reclamo, junto al de otro tipo de pinturas de interior con capacidad para eliminar sustancias nocivas del ambiente, haya crecido durante estas semanas. Y es que, en este momento, la salubridad es más importante que nunca.

También creemos que a partir de ahora existirá una mayor preocupación individual por la demanda energética. Algo que tiene todo el sentido teniendo en cuenta que el consumo energético del hogar se ha incrementado enormemente a raíz del confinamiento. Así, contar con un buen aislamiento térmico, la instalación de electrodomésticos de bajo consumo, las soluciones inteligentes de ahorro de energía o los aireadores de grifos y duchas tomarán un papel más significativo en cualquier tipo de edificación.

Además, si a esta búsqueda de la eficiencia le sumamos la creciente importancia de contar con espacios interiores caracterizados por unos niveles óptimos de confort en cuanto a temperatura, humedad, concentraciones de CO2 y otros patógenos y contaminantes, tampoco sería de extrañar que en unos meses comencemos a percibir como ganan mayor protagonismo estándares de construcción como el Passivhaus, que utiliza altos niveles de aislamiento térmico, cuida su diseño y ejecución eliminando los puentes térmicos o que incluye carpinterías de altas prestaciones térmicas.

De igual modo, el aislamiento y el acondicionamiento acústico para contribuir a este confort interior también serán tendencia a partir de ahora. El problema del ruido ha quedado evidenciado durante los días de confinamiento y solucionar este handicap pasará por un incremento de la instalación de sistemas de aislamiento acústico en el hogar, a fin de evitar la entrada de ruidos del exterior o de las viviendas colindantes, y de soluciones de acondicionamiento acústico en espacios públicos como restaurantes o museos, con el objetivo de reducir el tiempo de reverberación y, con ello, disminuir el nivel de ruido de las salas. Esto se traduce, a su vez, en una menor necesidad de elevar el tono de voz y, por tanto, en una menor formación de aerosol al ambiente. Es un hecho: cuanto más alto se habla, más partículas se producen y mayor es su alcance.

La tecnología será, finalmente, otra de las grandes protagonistas en cualquier tipo de inmueble, independientemente de su uso. Algunas de las medidas higiénicas que se han impuesto seguirán durante un tiempo, lo que se llevará por delante todos aquellos pomos, manillas o mecanismos de apertura que no permitan su uso automático. Esto favorecerá la proliferación de diferentes tipos de tecnologías o componentes que eviten el contacto con superficies (puertas automáticas, ascensores activados por voz, interruptores con manos libres…) y aquellas que permitan la autolimpieza regular.

Viviendas con nuevas prioridades y diseño interior enfocado al estado anímico

Por otro lado, en materia de vivienda, tampoco podemos dejar a un lado las nuevas necesidades habitacionales de las que tanto se habla y que, según se cree, cambiarán el diseño y la demanda de inmuebles. De la noche a la mañana, nuestros hogares se han convertido en lugares de trabajo, colegios o zonas de ocio. Esto ha dado pie a que la sociedad se haya percatado de que vive en espacios poco flexibles y con ciertas carencias. Por ello, todos aquellos que estén pensando en adquirir, construir o cambiar de inmueble, incorporarán ahora en su decisión criterios hasta ahora menos importantes, como la posibilidad de disponer de espacios exteriores (jardín, balcón, terraza, etc.), una buena orientación, mayor sensación de espacio y versatilidad o zonas para trabajar.

Asimismo, los meses de cuarentena en casa han demostrado la enorme importancia que tienen las viviendas para el estado anímico. De este modo, en el marco del diseño interior resurgirá la tendencia de buscar la serenidad en hogar a través de los tonos cálidos, marrones, verdes suaves o blancos, así como de conseguir una vivienda que inspire positividad y alegría a través de colores alegres en las telas y objetos. Por otro lado, habrá una corriente que se inclinará por la limpieza, de ahí que se apueste, así mismo, por el uso de textiles o complementos naturales, por ser hipoalergénicos y antibacterianos.

Las oficinas y los hospitales también se reinventan

Dejando a un lado los inmuebles residenciales, el coronavirus y sus medidas de contención también cambiarán radicalmente otros muchos emplazamientos importantes para el día a día como las oficinas. Dado que las medidas de distanciamiento y de higiene serán, a partir de ahora, fundamentales para prevenir futuros contagios, se está barajando la posibilidad de apostar por espacios de oficina que permitan un equilibrio entre la concentración aislada y la colaboración productiva y significativa. No obstante, debido a la proliferación del teletrabajo, muchas empresas también comenzarán a demandar espacios donde las zonas de reuniones tengan mayor prioridad que el establecimiento de puestos de trabajo individuales.

Por otro lado, esta crisis ha dado una auténtica lección a las construcciones sanitarias. Durante estos meses, hemos sido testigos de cómo, ante la imposibilidad de albergar un nivel tan elevado de casos, este tipo de edificaciones se han reinventado, construyéndose en apenas unos días nuevos emplazamientos para el uso hospitalario. Esto ha creado un claro precedente y, a partir de ahora, la flexibilidad y la elasticidad serán algunas de las máximas a la hora de crear centros sanitarios, con el objetivo de que los espacios puedan reaccionar adecuadamente y ser rápidamente transformados o ampliados.

Aunque muchas de estas tendencias están condicionadas por una serie de medidas que, esperemos, sean temporales, es razonable pensar que las preocupaciones por futuros virus nos alienten a diseñar con la vista puesta en la prevención. Esto no quiere decir que mucho de lo que caracteriza al sector desaparezca, sino más bien que se reinvente. Sin la innovación constante y el cambio, no habríamos llegado al mundo que conocemos hoy en día. Así que, una vez más, trataremos de ir un paso por delante.

José Almagro, director general de Sto Ibérica



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