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Comercio electrónico y logística de última milla: causa-efecto

Comercio electrónico y logística de última milla: causa-efecto

El sector logístico español ha batido récord en 2021, con una contratación récord que alcanzó los 2.716.000 m2, según datos de CRBE. Simple y llanamente, el mejor resultado de la historia del sector en nuestro país. De las transacciones registradas por la consultora, el 21% correspondía al eCommerce. Y es que el extraordinario auge del comercio electrónico se refleja en todos los ámbitos del sector logístico y que posicionan al segmento de última milla, aquel que gestiona naves logísticas situadas muy cerca de ciudades y núcleos urbanos, en un elemento fundamental y transformador no sólo del sector, sino del futuro de unas ciudades cada vez más smart. Al crecimiento extraordinario del sector real estate logístico, no sólo en España sino a nivel global, me remito.

En los últimos años, hemos asistido a un profundo cambio en la forma en que la gente consume y adquiere bienes y servicios. También hemos ido (y seguimos) viendo cómo este cambio repercute en la forma de operar de los retailers, y en sus necesidades inmobiliarias. Un elemento clave en la decisión de compra del nuevo perfil de consumidor es la inmediatez, es decir, que la entrega del producto adquirido sea lo más rápida posible para que el minorista online no pierda al cliente en favor de otra plataforma competidora. Esto significa que, ahora más que nunca, la ubicación de las naves en el primer anillo de los núcleos urbanos cobra una importancia capital.

El espacio logístico como traje a medida del retailer

Pero no es sólo la ubicación lo que importa. A medida que las empresas se adaptan a la creciente demanda de comercio electrónico, la forma de utilizar los espacios también está cambiando. Aquí es donde entramos en juego los promotores, gestores y propietarios de naves logísticas, que debemos ayudar a nuestros clientes (retailers y plataformas online) a adaptarse a las necesidades y exigencias de los consumidores. Para ello, hay que saber adaptarse y saber adaptar: el operador debe ser capaz de hacer un traje a medida al minorista y que cada espacio brinde respuestas a necesidades muy específicas. En otras palabras, la orientación al cliente llega al sector logístico para quedarse. Para ello, los operadores que queramos ganarnos el mercado deberemos demostrar flexibilidad a la hora de gestionar los espacios y capacidad de escucha a las demandas del retailer y del mercado.

Por ejemplo, desde la posición de Mileway, con una base de 10.000 clientes en toda Europa, vemos cómo, cada vez más, los espacios deben tener en cuenta la logística inversa, que ha aumentado significativamente debido a las ventas online: dependiendo del ocupante tendrán que dedicar un espacio específico para devoluciones como consecuencia del nuevo canal de ventas. También observamos cómo a nuestros clientes del sector del comercio electrónico necesitan alterar y ampliar el espacio de aparcamiento y carga y descarga de las naves. O, también, en cómo los clientes del sector alimentario necesitan una gestión específica del caudal energético para unos espacios logísticos que necesitan almacenamiento en frío. Más aún, cómo diferentes tipologías de clientes piden cada vez más puntos de recarga de los vehículos eléctricos encargados del reparto, lo que nos lleva a abordar el necesario aspecto de la sostenibilidad.

Compromiso con el medioambiente

Un aspecto con el que toda la cadena de valor del sector logístico (desde el operador hasta el cliente o usuario) debe estar no sólo mentalizada sino comprometida, es en innovar para reducir el impacto medioambiental de nuestra actividad. Y eso va bastante más allá del empleo de vehículos eléctricos. A nivel ESG (Environmental, Social and Governance), el mercado nos pide invertir fuertemente para que las naves se adapten a las necesidades actuales sociales en términos de sostenibilidad. Algo que interesa a propietarios institucionales, para los que la sostenibilidad no es una opción sino un imperativo, si queremos no sólo dar valor a los activos, sino también atraer inversores; como a los minoristas y operadores de third part logistics, interesados en cumplir con la sostenibilidad como estrategia de negocio frente al cliente.

Me refiero a elementos como paneles solares o iluminación LED, por mencionar sólo un par. En suma: todo lo que contribuya a una actividad más verde y se enmarque en los objetivos de desarrollo sostenible que redundan, además, en una mayor durabilidad de las naves. Desatender estas necesidades, y pretender sólo adaptarnos a los trends perdiendo de vista la sostenibilidad, nos situaría fuera de nuestro mercado y de nuestro tiempo.

Tendencia al crecimiento

Hay más margen de crecimiento y España todavía está algo lejos de países como Reino Unido, donde la compra en línea está más arraigada. Los retailers del país están adaptándose a poder servir rápido sus productos online. No es sólo el cambio de hábitos de los consumidores el que evoluciona hacia esa tendencia, sino que los mismos retailers españoles están haciendo un fuerte trabajo de adaptación. Y está claro que el Real Estate y, en concreto, el sector logístico, no podemos quedarnos atrás.



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