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La construcción perderá impulso en España durante 2027 y 2028

Según el Informe de Euroconstruct, que en cambio vaticina una progresiva recuperación en Europa

La construcción perderá impulso en España durante 2027 y 2028
Francisco Diéguez, director general del ITeC, y Josep Ramon Fontana, responsable de análisis

El Instituto de Tecnología de la Construcción de Catalunya (ITeC) advierte que el sector de la construcción en España se encamina hacia una etapa de desaceleración pese a situarse entre los países de Europa donde más crece, según las conclusiones del informe Euroconstruct Verano 2026, que analiza la evolución y perspectivas del sector de la construcción en Europa y España en el periodo 2024-2028, y que ha sido presentado hoy en Barcelona.

La presentación ha ido a cargo de Francisco Diéguez, director general del ITeC, y Josep Ramon Fontana, responsable de análisis y diagnosis del mercado de la construcción del ITeC, quienes han puesto de manifiesto que España continúa liderando los mercados más dinámicos en materia de construcción, aunque inicia una progresiva pérdida de impulso, mientras que la construcción europea empieza a dejar atrás la fase contractiva de los últimos años y entra en una etapa de crecimiento moderado. Así, la previsión de crecimiento de la construcción en España será del 3,2% en este 2026, del 2,4% en 2027 y del 1,8% en 2028.

“El fin de los fondos europeos marcará un punto de inflexión claro para el sector. El reto, a partir de ese momento, será sostener los niveles de actividad en un escenario sin ese estímulo extraordinario, reforzando la capacidad del mercado para generar demanda y mantener el ritmo inversor”, afirma Francisco Diéguez, director general del ITeC.

Evolución del sector de la construcción en España

España continúa mostrando un comportamiento diferencial respecto a Europa. La producción creció un 4,3% en 2025, lo que sitúa el crecimiento acumulado desde 2022 en un 9,8%, frente al retroceso del -2,3% del conjunto europeo en ese mismo periodo. Este buen comportamiento responde, en gran medida, al impulso de los fondos Next Generation EU y a unas condiciones de mercado relativamente favorables en los últimos años.

De cara a 2026, el sector continuará creciendo, con una previsión del 3,2%, aunque con menor intensidad. Esta moderación se explica tanto por el progresivo agotamiento de los proyectos vinculados a los fondos europeos, especialmente a partir del segundo semestre, como por el impacto creciente del contexto internacional, en particular el encarecimiento de determinados materiales. Las previsiones para los próximos años apuntan a una clara desaceleración, con crecimientos del 2,4% en 2027 y del 1,8% en 2028, en línea con la convergencia hacia los ritmos europeos. “El sector entra en una fase de normalización tras un periodo muy volátil. Volvemos a crecer, pero lo hacemos en un contexto todavía frágil, condicionado por factores externos como los costes y la inestabilidad internacional”, señala Francisco Diéguez, director general del ITeC.

Vivienda, el principal motor

En el segmento residencial, la vivienda de nueva planta seguirá siendo el principal motor del sector en España. Las previsiones apuntan a crecimientos del 5% en 2026 y 2027, y del 4,5% en 2028, impulsados por una demanda sólida y por el déficit estructural de oferta, especialmente en las zonas de mayor presión. El mercado continuará absorbiendo sin dificultad el producto ya disponible, aunque persiste la incertidumbre entre los promotores ante posibles tensiones en costes y precios. En paralelo, la promoción pública podría jugar un papel relevante en los próximos años, apoyada por el nuevo Plan Estatal de Vivienda.

En el ámbito no residencial, la evolución será más contenida. El flujo de nuevos proyectos sigue siendo limitado, en un contexto de prudencia inversora y de mayor exigencia por parte de la demanda. Las oficinas siguen mostrando debilidad, mientras que otros segmentos como la logística, el comercio o el ocio presentan mayor dinamismo. Las previsiones apuntan a un crecimiento del 1,5% en 2026, con una ligera mejora hasta el 2% en 2027 y 2028, impulsado, en parte, por el desarrollo de activos de mayor calidad.

Por lo que respecta a la rehabilitación, el sector encara una etapa de transición tras el final del impulso de los fondos Next Generation EU. Aunque se espera un aterrizaje gradual, apoyado en la continuidad de la demanda y en el relevo que pueda aportar el nuevo Plan Estatal de Vivienda, el ritmo de crecimiento tenderá a moderarse. Las previsiones sitúan el avance en el 2,9% en 2026, reduciéndose hasta el 1,3% en el periodo 2027-2028. Tanto en el ámbito residencial como en el no residencial, la rehabilitación seguirá vinculada a la revalorización de activos y al reposicionamiento hacia segmentos de mayor calidad.

Por su parte, la ingeniería civil presenta un escenario más incierto y vulnerable. Aunque 2026 arranca con una cartera de proyectos sólida, reforzada por la inversión municipal previa a las elecciones de 2027, el subsector está expuesto tanto al fin de los fondos europeos como al impacto del aumento de costes en los contratos públicos, habitualmente cerrados a precio fijo. Las previsiones apuntan a un crecimiento del 2,0% en 2026, seguido de un estancamiento en 2027 (0%) y una posible contracción del -1,9% en 2028, especialmente en ausencia de medidas que mitiguen el impacto de los costes.

Evolución de la construcción en Europa

El entorno europeo sigue condicionado por un contexto de elevada incertidumbre, especialmente vinculado a la evolución de los costes de construcción y a las tensiones geopolíticas, como el reciente conflicto en Oriente Medio. Tras dos años de caída, el sector muestra signos de estabilización: la producción prácticamente no varía en 2025 (0,2%), lo que supone una mejora respecto al periodo anterior, en el que la contracción acumulada se ha limitado al -2,5%, partiendo además de niveles de actividad elevados.

En este escenario, el sector aspira a retomar el crecimiento en 2026, con una previsión del 2%, aunque revisada ligeramente a la baja. Si las presiones sobre los costes se mantienen contenidas, las expectativas apuntan a una evolución sostenida en los próximos años, con un 2,2% en 2027 y un 1,9% en 2028.

Desde el punto de vista geográfico, el análisis por países refleja un comportamiento desigual. El informe identifica un reparto del mercado en el que el 60% corresponde a países que no tienen capacidad para crecer en línea con el promedio europeo (~2%), mientras que el 40% restante agrupa a aquellos que sí aspiran a superarlo, entre ellos España, Portugal, junto con Reino Unido y los países nórdicos. En cambio, grandes mercados como Alemania, Francia e Italia continúan situándose entre los que presentan mayores dificultades.

Por segmentos, la edificación residencial será el principal motor de recuperación, tras haber sufrido una caída del 17% desde 2022. Las previsiones apuntan a un crecimiento de en torno al 4,5% anual entre 2026 y 2028, impulsado por el déficit de vivienda en numerosos países europeos, aunque sin recuperar aún los niveles previos. En cambio, la edificación no residencial mantendrá una evolución más moderada, con crecimientos medios del 1,9%, en un contexto de transformación de la demanda, más orientada a calidad y nuevos usos, con mayor dinamismo en sectores como salud o defensa frente a oficinas o industria. Por su parte, la ingeniería civil continuará creciendo, aunque a menor ritmo, pasando de un 3,3% en 2026 a un 1,5% en 2028, en un contexto de menor capacidad inversora de los estados. Las infraestructuras de transporte serán las más afectadas, mientras que las ligadas al agua y la energía mantendrán un mayor dinamismo.

Perspectivas y retos

El informe concluye que, aunque el sector español aún tiene recorrido al alza, será cada vez más difícil sostener crecimientos superiores a los del entorno europeo en ausencia de estímulos extraordinarios. En este sentido, el futuro del sector dependerá en gran medida de su capacidad para adaptarse a un contexto más complejo, marcado por la moderación de la demanda, la evolución de los costes y la necesidad de mantener la inversión en un escenario menos expansivo.

Entre los principales retos destaca la necesidad de mantener la actividad en un contexto sin el impulso extraordinario de los fondos europeos, así como la capacidad de absorber posibles tensiones en los costes derivadas del contexto internacional. Asimismo, el sector deberá adaptarse a un entorno en el que la inversión será más selectiva y exigente. En este nuevo ciclo, la vivienda seguirá desempeñando un papel clave como motor del crecimiento, mientras que la evolución de la obra civil y la capacidad de mantener niveles de inversión estables serán determinantes para sostener la actividad global del sector. “Entramos en una nueva etapa en la que el crecimiento del sector será más moderado, pero también más demandante. La clave estará en consolidar la inversión, adaptarse a un entorno más incierto y aprovechar el impulso de la vivienda para sostener la actividad en los próximos años”, concluye Francisco Diéguez.



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