Francia, el primer destino de las exportaciones españolas de materiales de construcción, prepara un ajuste fiscal que puede restar demanda en los segmentos que compran producto español. Así lo recoge el informe 'Francia y el riesgo exportador del sector de materiales de construcción', elaborado por la consultora Apliqa con datos de la Confederación Española de Asociaciones de Fabricantes de Productos de Construcción (Cepco), el Instituto Nacional de Estadística y de Estudios Económicos (Insee), el Banco de Francia y la Federación Francesa de la Edificación (FFB).
Francia pesa casi el doble que Portugal
Según el informe anual de comercio exterior de la Cepco, el sector exportó 27.450 M€ en 2025, un 0,2% menos que en 2024. Francia absorbió el 16,9% de esas ventas, 4.648 M€, frente al 8,8% de Portugal, el 8,4% de Alemania y el 6,4% de Italia. Las exportaciones a Francia cayeron un 3,8%, más que el conjunto del sector.
La dependencia es mayor en algunas familias de producto. En la cerámica, Francia es el segundo mercado tras Estados Unidos: según los datos provisionales de Ascer, el sector vendió allí unos 379 M€ en 2025, un 5,8% menos que el año anterior. En el primer semestre de 2026, las exportaciones del conjunto del sector crecieron un 5% en valor, según el informe de coyuntura de la Cepco, que todavía no ofrece el desglose por países.
Las cuentas francesas siguen empeorando
La deuda pública francesa alcanzó el 119% del PIB a mitad de 2026, según el Insee. El déficit fue del 5,1% en 2025 y el proyecto de presupuesto del Gobierno lo sitúa en el 5,4% en 2026. Ese mismo proyecto plantea para 2027 un esfuerzo de 54.000 M€ y prevé que la factura de intereses de las administraciones públicas pase de 79.000 a 91.000 M€ entre 2026 y 2027.
Los mercados ya lo reflejan. El diferencial del bono francés a diez años frente al alemán superó los 130 puntos básicos a comienzos de octubre, su nivel más alto desde 2012, y el 14 de octubre se situaba en 135 puntos.
El informe no anticipa una crisis súbita: la vida media de la deuda negociable francesa, de unos ocho años y medio, retrasa el efecto de los tipos actuales. Sin embargo, en los escenarios ilustrativos que plantea, la carga de intereses rondaría el 3,8% del PIB en 2030 si no se corrige el déficit primario.
La construcción francesa muestra señales mixtas
La FFB prevé que la actividad de la edificación caiga un 0,3% en 2026, lo que elevaría al 12,3% el retroceso acumulado en cuatro años, y anticipa otra caída en 2027. La rehabilitación, cerca del 60% de la actividad, bajó un 3,3% en volumen entre el segundo trimestre de 2025 y el de 2026.
El proyecto de presupuesto de 2027 incluye medidas que afectan a esos segmentos: reduce de 1.400 a 1.200 M€ la dotación estatal a la ANAH, la agencia que gestiona las ayudas MaPrimeRénov', y pide a los entes territoriales una aportación de 5.400 M€ al esfuerzo presupuestario. Además, el tipo medio de los préstamos para vivienda subió del 3,16% en diciembre de 2025 al 3,31% en agosto de 2026.
No todos los indicadores apuntan a la baja. Según el SDES, el servicio estadístico del Ministerio de Transición Ecológica de Francia, en los doce meses hasta agosto se iniciaron 300.500 viviendas, un 19,9% más que un año antes, y la superficie de locales no residenciales iniciada creció un 4,1%.
El canal comercial es el que más pesa para España
Para la industria española, el informe identifica tres canales de contagio. El más directo y probable es la demanda francesa: menos rehabilitación subvencionada y menos inversión local en el primer mercado del sector. El segundo es la competencia desviada: si Francia compra menos, fabricantes italianos, portugueses o alemanes buscarán volumen en otros mercados, incluido el español, donde las importaciones de materiales ya crecieron un 13% en valor en 2025. El tercero, el financiero, es hoy secundario: la prima de riesgo española rondaba los 45 puntos básicos a finales de agosto, frente a los 135 del diferencial francés a mediados de octubre.
"Francia es el primer cliente de nuestra industria y su situación fiscal no apunta a una crisis súbita, sino a un periodo de crecimiento débil con menos margen para el gasto público", explica Óscar Sánchez Gandarias, socio director general de Apliqa. "Para un fabricante, la pregunta útil no es si Francia va a entrar en crisis, sino cuánto margen depende de ese mercado y cuánto tardaría en compensarlo»", añade.
El informe propone seis líneas de trabajo para los próximos 24 meses
El informe concluye que el margen que da la estructura de la deuda francesa no sirve para mantener la inercia, sino para preparar la cartera de mercados con tiempo. Para ello, propone a los fabricantes seis líneas de trabajo:
1) Medir qué parte de la facturación y, sobre todo, del margen depende de Francia, por familia de producto y por tipo de cliente.
2) Revisar cada trimestre los límites de crédito, los plazos de cobro y la cobertura del seguro de crédito de los clientes franceses.
3) Seguir cinco indicadores: el diferencial de la deuda francesa, las calificaciones de las agencias, la aprobación del presupuesto de 2027, las licencias de vivienda y las previsiones de la FFB.
4) Distinguir segmentos dentro de Francia, porque la vivienda colectiva y la rehabilitación subvencionada están más expuestas que algunos nichos técnicos.
5) Priorizar los mercados alternativos con datos de crecimiento de la construcción, competencia, normativa de producto y coste logístico.
6) Presupuestar desde ahora la diversificación, porque las homologaciones, la prescripción y la red comercial necesitan tiempo.
"En nuestra experiencia, abrir un mercado de materiales de construcción rara vez da resultados en menos de dos o tres años", señala Sánchez Gandarias. "Por eso recomendamos preparar la cartera de mercados ahora, con datos y sin precipitación, en lugar de esperar a que la caída se vea en la cuenta de resultados", concluye.
El informe completo, de 20 páginas, cita todas las fuentes consultadas y puede descargarse de forma gratuita aquí .






