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Aspapel actualiza la Memoria de Sostenibilidad del Papel

Aspapel actualiza la Memoria de Sostenibilidad del Papel

Coincidiendo con la presentación del Informe Anual de actividad de la industria pastero-papelera, Aspapel ha publicado también la Actualización de su Memoria de Sostenibilidad del Papel. En ella, explica cómo la bioindustria de la celulosa y el papel hace efectivo su compromiso con la economía circular y la descarbonización con productos reciclables que se reciclan masivamente, empleando materias primas renovables y locales, valorizando los residuos del proceso industrial y utilizando eficientemente el agua y la energía.

La industria papelera española es la tercera más recicladora en volumen de la UE. El 96% de la madera y el 72% del papel para reciclar utilizados como materia prima son de procedencia local. El 79% de los residuos de fabricación se convierten de nuevo en recursos por distintas vías. El sector papelero es líder en producción y utilización de energía renovable procedente de biomasa y ha conseguido desacoplar el consumo de agua del volumen de producción.

“Los bioproductos papeleros, explica el presidente de Aspapel, Jordi Mercader, están sustituyendo crecientemente en numerosas aplicaciones a otros materiales, que no reúnen estos atributos medioambientales. Son productos sostenibles y esenciales para la vida diaria, como los papeles higiénicos y sanitarios, los envases y embalajes o los papeles gráficos utilizados como soporte de diarios, revistas, libros, etc. y papeles especiales para usos muy específicos. La industria de la celulosa y el papel es un sector esencial en nuestra economía, que ha logrado garantizar el suministro de estos productos básicos, manteniendo su actividad durante la emergencia sanitaria, gracias al esfuerzo de trabajadores y empresas. Y estamos preparados y comprometidos con la reconstrucción económica sostenible”.

La bioindustria circular de la celulosa y el papel en España realiza un ciclo virtuoso de aprovechamiento sostenible de la materia prima. El 71% de la materia prima empleada por la industria papelera española es fibra reciclada y el 29% fibra virgen de madera procedente de plantaciones y mayoritariamente certificada.

El ciclo empieza en las plantaciones locales de eucalipto y pino, donde se cultiva la madera para papel. En 2019, la práctica totalidad (96%) de la madera que el sector ha utilizado como materia prima es de procedencia local, así como casi tres cuartas partes (72%) del papel para reciclar. La transformación industrial en las 10 fábricas de celulosa y 69 fábricas de papel que hay en nuestro país crea valor añadido a partir de estas materias primas locales.

Este alto nivel de suministro local de materias primas es uno de los signos de identidad de la industria papelera española y un factor que contribuye a su fortaleza, en un país con un gran déficit de materias primas. El sector está activamente comprometido con la gestión forestal sostenible y su certificación y con la promoción de la recogida selectiva de papel y cartón para reciclar.

Las fábricas de celulosa españolas producen 1.656.700 t de pasta, para lo que emplean 5.452.300 m3 de madera. El consumo total de madera para papel ha descendido en 2019 el 6,7%. Las 491.370 ha de plantaciones donde se cultiva la madera para fabricar papel en España son grandes sumideros de CO2, con 46 Mt de CO2 equivalente fijadas. Estas plantaciones de madera para papel, que están continuamente replantándose y regenerándose, se realizan con este fin y de otro modo no existirían.

El 96% de la madera utilizada por el sector proviene de proviene de plantaciones locales de pino y eucalipto que generan 5.148 empleos directos y 16.268 indirectos en el ámbito rural. Se trata además (en un creciente porcentaje que ya asciende al 60%) de madera con certificación de gestión forestal sostenible, FSC y/o PEFC. El 61% del papel y el 74% de la celulosa puestos en el mercado están certificados.

Naturales, renovables, reciclables, masivamente reciclados, biodegradables y bajos en carbono, los bioproductos papeleros están sustituyendo crecientemente en numerosas aplicaciones a otros productos de materiales que no reúnen estos atributos medioambientales demandados por el consumidor responsable del siglo XXI.

Capaces de producir el mayor valor añadido, a partir de materias primas locales, los bioproductos papeleros de uso cotidiano mejoran la calidad de vida de los ciudadanos con productos esenciales para la vida diaria como los papeles higiénicos y sanitarios, los envases y embalajes imprescindibles para la distribución de alimentos, bebidas, medicinas o productos de higiene y limpieza, entre otras muchas mercancías, o los papeles gráficos utilizados como soporte de diarios, revistas, libros, folletos, cartelería… y en folios y cuadernos, además de un largo etcétera de papeles especiales para usos muy específicos.

Los productos papeleros están cada vez más presentes en nuestra vida diaria, tanto en los usos y aplicaciones habituales como en usos y aplicaciones hasta ahora poco frecuentes o incluso impensables para este material, gracias a su capacidad de innovación, su versatilidad y su comportamiento medioambiental.

Una vez utilizados, los productos papeleros se recogen para reciclar a través de dos vías: la recogida selectiva municipal (contenedor azul, puerta a puerta comercial y puntos limpios) y la recogida que realizan operadores privados en grandes superficies de distribución, industrias, imprentas… De este modo, se han recogido para su reciclaje 4.417.500 t de papel y cartón en 2019. La tasa de recogida (papel que se recoge para reciclar en porcentaje sobre el consumo total de papel) es del 64,3%.

Las fábricas papeleras españolas han reciclado 5.152.100 t de papel usado en 2019, un 5,3% más que el año anterior. La tasa de reciclaje (papel que se recicla como materia prima en las fábricas papeleras sobre el consumo total de papel y cartón) se sitúa en el 75%, cuatro puntos por encima de la del año anterior. Somos el tercer país más reciclador de la UE en volumen, superados solo por Alemania y Francia y prácticamente empatados con Italia.

La industria papelera española, gracias a esta gran capacidad recicladora, garantiza el reciclaje en España de todo el papel y cartón recogido selectivamente, que cumpla con los estándares europeos de calidad, es decir, con la norma europea UNE-EN 643.

El 79% de los residuos de fabricación se convierten de nuevo en recursos en el uso directo agrícola o como compost, reciclados como materia prima en otras industrias o bien vía valorización energética en la propia fábrica o en otras industrias, en un perfecto ejemplo de simbiosis industrial.

El sector papelero español es una industria electro-intensiva y gas-intensiva, que lidera la descarbonización de la industria, comprometida a contribuir para alcanzar en 2050 la neutralidad climática en Europa. Las fábricas del sector producen la mayor parte de la energía que utilizan en eficientes plantas de cogeneración situadas al lado de las fábricas con 1.086 MW de potencia instalada. Estas plantas producen a la vez electricidad y calor útil para el proceso papelero, con el consiguiente ahorro de combustibles y reducción de emisiones. La cogeneración es un sistema de generación distribuida de electricidad de alta eficiencia energética.

El sector papelero es líder en producción y utilización de energía renovable procedente de biomasa (un 33% del combustible que utiliza el sector es biomasa y biogás y el 66% gas natural).

El uso total de agua en las fábricas españolas de celulosa y papel se sitúa actualmente en 109 M de m3 anuales, lo que significa la mitad de agua que en 1990, mientras la producción se ha incrementado más de un 65% desde el inicio de la década de los noventa, lo que supone claramente haber desacoplado la producción del consumo de este recurso natural. No hay que olvidar además que solo una pequeña parte de esos 109 M de m3 de agua que se usan en la producción de celulosa papel se consume realmente durante el proceso, mientras que el agua restante (93,7 M de m3) se devuelve depurado al medio receptor. Actualmente el sector ha alcanzado los niveles de máxima exigencia que permiten las Mejores Técnicas Disponibles en todos los parámetros que miden la calidad de los vertidos.



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