Apenas unos días después de comunicar la segregación de los negocios en el área EMEA (Europa, Oriente Medio y África) en una compañía independiente, y como parte de “una reestructuración significativa, que incluye 27 cierres de instalaciones y 2.000 reducciones de empleo ya realizadas o propuestas” en la región, la multinacional estadounidense International Paper ha comunicado a los trabajadores su intención de cerrar las fábricas de embalajes de cartón ondulado de Montblanc y Valls en Tarragona y Griñón en Madrid. Unas clausuras que, en el caso de los dos centros catalanes, podrían suponer alrededor de 200 despidos. International Paper ha comunicado oficialmente la decisión del cierre de las tres plantas a los organismos y administraciones públicas pertinentes, así como a los comités de empresa, con los que está previsto iniciar el proceso de consultas para abordar los correspondientes ERE.
Una decisión que responde al deseo de "mejorar la eficiencia de la actividad y garantizar que la estructura operativa de la compañía”, fuertemente dimensionada con la integración a escala internacional de International Paper con DS Smith hace ahora un año, “frente a las las necesidades cambiantes de los clientes y del mercado”, y lo circunscriben dentro del proceso de revisión estratégica de su negocio en la región de nueva creación South West EMEA, que engloba España, Portugal y Marruecos. Y es que el negocio industrial de International Paper y DS Smith ha venido creciendo notablemente en los últimos años en España fruto de diversas adquisiciones estratégicas realizadas por cada uno de estos dos grupos y, especialmente, por el posterior proceso de integración entre ambos.
CCOO ha rechazado frontalmente estos cierres y pone el foco en el impacto que puede tener en una plantilla que tiene entre 45 y 55 años de media y que, por tanto, quedaría en una situación laboral muy complicada. El sindicato demanda la continuidad de las plantas al tiempo que avanza una reunión con los representantes de los trabajadores para el próximo 18 de febrero. Asegura que la decisión es totalmente arbitraria y no responde a ninguna lógica de viabilidad económica real, pues “el sector del embalaje se encuentra en una fase de expansión y crecimiento sostenido”. Incluso, los trabajadores señalan que este movimiento responde a una estrategia de deslocalización encubierta por parte de la multinacional norteamericana, que estaría trasladando muchos pedidos de clientes a otras plantas catalanas del grupo, “con el único objetivo de vaciar de carga de trabajo las fábricas del Camp de Tarragona y fabricar artificialmente una causa para el cierre”.
Las plantas de Montblanc y Valls fueron adquiridas en 2019 y 2021, respectivamente, y están ahora adscritas a la filial Cartonajes International (Cartisa), que quedará ahora con una sóla planta operativa, la de Castellbisbal (Barcelona), después de que hace unos meses se desprendiera de la de Arrigorriaga (Vizcaya), ahora en poder del grupo germano Palm, como parte de las condiciones impuestas por la Comisión Europea para validar la operación de concentración entre International Paper y DS Smith.
Más en concreto, la planta de Montblanc formó parte de un intercambio de activos entre International Paper y Rossmann Group por el cual la multinacional estadounidense adquiría la planta tarraconense, gestionada entonces a la mercantil Kadem Montblanc, y este último se hacía con la de IP en Creil (Francia). Se trata de una fábrica integrada con capacidad para 100 M m2 y unas ventas situadas entonces en el entorno de los 20 M€ anuales. Mientras, las plantas de Valls (entonces perteneciente a la sociedad Cartonajes Trilla, de la familia homónima) y Griñón (que era propiedad de La Gaviota) fueron adquiridas en paralelo en abril de 2021. La primera, de 12.000 m2, facturaba entonces unos 22 M€, con 71 trabajadores. La segunda (cuyo negocio incluía una parte de envases de cartón estucado), algo más de 10 M€, con 54 empleados. La planta de Griñón está ahora adscrita a la filial de IP Cartonajes Unión.
Se da la circunstancia de que las tres plantas que se van a clausurar fueron objeto de inversiones en 2022 para potenciar su actividad. Primero se anunciaron en Griñón y poco después en las fábricas catalanas. En ambos casos, con el objetivo declarado de reforzar su actividad en canal ecommerce, entonces en plena fase expansiva.







