Tetra Pak actualiza su 'Plan de Protección de la Naturaleza' para reforzar sus acciones en materia de abastecimiento responsable y resiliencia hídrica. El objetivo es concentrar esfuerzos en las áreas donde puede maximizar su contribución positiva y, al mismo tiempo, abordar aquellos aspectos con impactos más significativos en la naturaleza, tras dos años de despliegue a lo largo de toda su cadena de valor.
Lanzado en 2024, el 'Plan de Protección de la Naturaleza' de Tetra Pak establece más de una veintena de objetivos que guían su actuación en toda la cadena de valor para frenar y revertir la pérdida de naturaleza, restaurar ecosistemas y reforzar la seguridad hídrica global, en línea con los objetivos internacionales en materia de biodiversidad.
A partir de los aprendizajes obtenidos durante su implementación, la compañía introduce ahora actualizaciones específicas para priorizar aquellas áreas donde puede lograr un mayor impacto. Esto se traduce en un enfoque más dirigido, que orienta recursos hacia materiales, ubicaciones y centros de proveedores de alto impacto, con expectativas más claras en materia de trazabilidad, verificación y resultados medibles. Este plan seguirá estructurándose en torno a cuatro áreas de acción claves, a lo largo de la cadena de valor (Upstream, Operations, Downstream y Transform), con especial énfasis en las actividades upstream, que recogen de forma mayoritaria el campo de actuación e impacto de Tetra Pak en relación con la naturaleza. Entre las revisiones específicas de algunos objetivos, se incluyen medidas como el uso de sistemas de información geográfica para verificar el carácter libre de deforestación de las zonas prioritarias de abastecimiento, así como la reducción del volumen total de agua extraída en un 10% para 2030 para aquellos proveedores con mayor impacto relacionado.
El marco también contempla iniciativas para impulsar la transición hacia una economía circular a través de la mejora del diseño y rendimiento de los productos, el uso de equipos más eficientes y un enfoque optimizado en la recogida, el reciclaje y la gestión de residuos.
La principal actualización se apoya en los aprendizajes derivados de la implementación del plan y en los avances concretos logrados desde su lanzamiento hace ya dos años, entre los que destacan: la estrecha colaboración con proveedores, implicando a toda su base de suministro en materia de evaluación de impacto sobre la naturaleza y establecimiento de requisitos de compra específicos; el refuerzo de las prácticas de abastecimiento responsable, logrando que el 100% de los materiales a base de papel utilizados en sus productos procedan de fuentes con certificación FSC y otras fuentes controladas, y que el 100% de los polímeros de origen vegetal cuenten con certificación Bonsucro; el impulso de la resiliencia hídrica, asegurando que los proveedores de mayor impacto informen sobre la calidad y cantidad del agua utilizada, e introduciendo objetivos para reducir la intensidad de extracción de agua sus centros; y avances en la reducción de la contaminación atmosférica, demostrando cómo un mayor foco y priorización puede acelerar el impacto: cumplimiento anticipado del objetivo 2030 de reducir en un 50% las emisiones de compuestos orgánicos volátiles en sus centros de producción con respecto a la línea base de 2019.







