Alimarket Logística: Aebig quiere “consolidarse como referente del biogás y el biometano en España”, según han señalado. ¿Qué grado de desarrollo de la producción de gases renovables se da en España, en relación a otros países de nuestro entorno?
Ana María Castelblanque: España cuenta con uno de los mayores potenciales de producción de gases renovables de Europa, pero su desarrollo todavía está por debajo de otros mercados de referencia. Nuestro país concluyó 2024 con unas 270 plantas de biogás activas y 14 centros de biometano, más del doble que en 2022. Al cierre de 2025, la infraestructura española de biometano era ya de 22 plantas en funcionamiento. Mientras, Francia supera las 500 instalaciones operativas y Alemania dispone de unos 365 centros de biometano.
Si analizamos exclusivamente el biometano producido mediante digestión anaerobia, una tecnología plenamente madura y disponible, España podría alcanzar alrededor de 57 TWh anuales. Es la producción equivalente a unas 1.300 plantas, frente a las 22 centros actualmente en operación.
A.L.: Las plantas de biogás no siempre son bien recibidas en algunos entornos…
AM.C.: Desde la Asociación Española de Biogás (Aebig), trabajamos activamente en la mejora de la aceptación social de estas instalaciones, un factor decisivo para acelerar nuevos proyectos. Los gases renovables aportan tres ventajas claras: seguridad de suministro, mayor estabilidad de precios y reducción de las emisiones.
A.L.: Así, esta actividad está atrayendo grandes inversiones...
AM.C.: Sí, el interés inversor es claro. España lidera la inversión privada prevista en biometano en Europa, con 4.800 M€ asociados a nuevos proyectos hasta 2030. Por tanto, la principal barrera no es tecnológica ni financiera, sino regulatoria y administrativa.
El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) fija como objetivo, para 2030, alcanzar 20 TWh anuales, equivalentes a unas 450 plantas. Es una meta viable, teniendo en cuenta que ya existen más de 300 proyectos en tramitación, lo que permitiría aproximarse a los 18 TWh en ese horizonte.
A.L. : ¿Qué tipo de aplicaciones de los gases renovables promueve Aebig?
AM.C.: Defendemos un aprovechamiento integral de los gases renovables, siempre bajo criterios de economía circular, valorización de residuos y eficiencia energética. Sus principales aplicaciones son la generación eléctrica y térmica (cogeneración), en plantas de residuos, vertederos y depuradoras; la inyección en red, para sustituir gas fósil; y el transporte pesado y flotas profesionales, en este caso, mediante bio-GNC y bio-GNL para camiones, autobuses y flotas municipales. Además, pueden utilizarse en el transporte marítimo y así suponen una oportunidad relevante para los puertos españoles.
Por supuesto, son aplicables también en la industria y en el consumo doméstico, como sustitutivo del gas natural convencional. Por otro lado, el digestato es un fertilizante orgánico de alto valor agronómico y constituye, por tanto, un biofertilizante.
A.L.: ¿Qué grado de aplicación tienen los gases renovables en el transporte de mercancías en España, en relación con otros países de nuestro entorno?
AM.C.: España parte de una posición competitiva en movilidad sostenible basada en gas renovable. Dispone de una de las redes de repostaje más amplias del sur de Europa. Más de 37.000 vehículos a gas -entre turismos, vehículos ligeros, pesados y autobuses- pueden utilizar biometano de forma inmediata, sin adaptaciones técnicas.Existen 99 estaciones de GNL/bio-GNL y 148 de GNC/bio-GNC y nuevas aperturas en desarrollo. Sin embargo, el porcentaje de gas renovable utilizado en el transporte sigue siendo reducido. En los últimos años, apenas el 1% del gas consumido en este ámbito ha sido de origen no fósil, pese a que la red ya está preparada para ello.
A.L.: ¿Cuál es la dotación española de vehículos de mercancías aptos para el biogás?
AM.C.: España ocupa una posición destacada en Europa en cuanto a vehículos válidos. Es el tercer país en parque de autobuses a GNC y el primero en parque de camiones a GNL. Las perspectivas de crecimiento son sólidas. La normativa europea, a través de RED III y Fit for 55, exigirá un 29% de energía renovable en el transporte en 2030 y cuotas específicas para combustibles avanzados como el biometano. Así, en el conjunto de la UE, se prevé la puesta en marcha de 153 nuevas plantas de bio-GNL hasta 2028. El 80% de su producción se destinará al transporte por carretera.
Respecto a la hoja de ruta comunitaria, España y Portugal cuentan con una ventaja logística evidente. La Península Ibérica es un nodo estratégico de mercancías entre Europa y otros continentes, lo que convierte la descarbonización del transporte pesado en una prioridad competitiva.
A.L.: ¿Qué posibilidades del desarrollo de la producción de metano y de su aplicación al transporte de mercancías se dan aquí?
AM.C.: El metano renovable o sintético (e-metano), producido a partir de hidrógeno verde y CO2 capturado, representa una gran oportunidad industrial para España. Su principal ventaja es que puede utilizar toda la infraestructura ya existente: redes gasistas, almacenamiento, logística y estaciones de repostaje. Es decir, permite descarbonizar aprovechando activos ya amortizados.
España reúne condiciones especialmente competitivas para su desarrollo, pues tiene una elevada disponibilidad de recurso solar y eólico para producir hidrógeno verde, así como una red gasista consolidada y disponibilidad de CO2 biogénico procedente de sectores industriales y agroganaderos. En el transporte pesado, el e-metano licuado (e-GNL) puede ser una solución especialmente eficiente para largas distancias, donde la electrificación directa presenta mayores limitaciones operativas. Para que esta oportunidad se materialice será necesario reducir costes de producción, escalar proyectos industriales y disponer de un marco regulatorio que reconozca y certifique este combustible renovable.
A.L.: ¿En qué medida, el impulso del precio de los combustibles fósiles ha favorecido o puede propiciar el incremento de la producción y el empleo de gases renovables en España, en general, y en el transporte, en particular?
AM.C.: La crisis energética de 2021-2023 aceleró el interés por los gases renovables. La volatilidad del gas natural y del diésel evidenció la dependencia exterior y reforzó el valor estratégico de una energía producida localmente. Entonces, el fuerte encarecimiento del diésel impulsó decisiones de inversión en flotas a gas por parte de muchas empresas y generó la aludida dotación existente. En el transporte, la diferencia de coste entre el GNL fósil y el bio-GNL se ha reducido progresivamente y, en determinados casos, el biometano vehicular ya es competitivo sin necesidad de ayudas.
No obstante, desde Aebig insistimos en que el desarrollo del sector no puede depender únicamente de la volatilidad de los combustibles fósiles. Para consolidar inversiones y capacidad productiva se necesita un marco estable de incentivos y señales regulatorias de largo plazo.
A.L.: ¿Qué cambios son necesarios para que se incrementen la producción y el empleo de gases renovables en España?
AM.C.: Se necesita un marco regulatorio estable y predecible y, en este sentido, la transposición de la Directiva (UE) 2024/1788 es una oportunidad clave. Además, se debe actualizar el PNIEC, para que refleje el verdadero potencial nacional de biometano y alinearse con REPowerEU. Igualmente, se requieren más incentivos, pues las líneas de apoyo previstas para el periodo 2025- 2027 resultan limitadas para movilizar todo el potencial del país. Por último, es necesaria la simplificación administrativa, ya que los plazos de autorización ambiental, urbanística y conexión a red siguen siendo demasiado largos.
Aún es necesario el impulso de I+D+i, para mejorar los rendimientos en digestión anaerobia, upgrading, producción de bio-GNL y desarrollo de metano renovable (power-to-gas). Por último, falta formación técnica especializada y una mayor divulgación sobre los beneficios económicos, ambientales y territoriales del sector.






