La normalización piedra angular de la interoperabilidad
Como se ha visto al repasar los diferentes niveles de interoperabilidad, las normas o estándares ocupan un lugar preeminente como herramientas a la hora de conseguirla y tener un sistema sanitario conectado.
Si el uso de las normas es imprescindible, no es menos importante que cada norma se use para el propósito para el que fue creada, de forma que se evite añadir complejidad allí donde no es necesaria al tiempo que se cumpla con los requisitos del entorno. Así, por ejemplo, en el ámbito de los datos sanitarios, OpenEHR o UNE-EN ISO 13606, son adecuadas para modelar los conceptos con los que se va a trabajar (arquetipos); OpenEHR proporciona un entorno optimizado para crear los sistemas de persistencia de los datos, manteniendo el contexto y significado originales; para la transferencia de la información puede usarse UNE-EN ISO 13606 o HL7 FIHR, dependiendo de la complejidad de los datos a compartir o de la rapidez que se necesite a la hora de implementarse; OMOP, por su parte, optimiza la gestión de los datos para usos secundarios o preparar conjuntos de datos para estudios concretos.
Con el objetivo de ayudar a esta elección, la Sociedad Española de Informática de la Salud (SEIS), en colaboración con UNE, ha elaborado un informe sobre las distintas normas disponibles en el entorno sanitario, que puede ayudar a la hora de conocer qué normas existen para un determinado propósito y cuáles son sus ámbitos de aplicación.
Por último, es necesario apuntar la necesidad y conveniencia de participar en el proceso de estandarización, tanto a nivel nacional como internacional; esa la manera de poder trasladar a los estándares los requerimientos específicos que existen en un determinado entorno y que estos puedan resultar útiles. En este sentido, la SEIS estableció un convenio de colaboración con UNE por la que lleva la secretaría técnica del CTN-UNE 139, el comité nacional para la elaboración de normas para informática sanitaria, y a través del cual, se puede participar en la elaboración de normas internacionales, pues es el espejo de los comités 251 de CEN y 215 de ISO. Esta colaboración permite a las organizaciones españolas y a sus expertos aportar su conocimiento a esta labor y satisfacer las necesidades de normalización españolas.







