Nueva fábrica en Burgos
En cuanto al brazo industrial del proyecto, Kombucha Republik ha puesto en marcha una fábrica en el Polígono de Villalónquejar de Burgos, con capacidad para elaborar 12.000 latas/hora y con perfil escalable a las futuras necesidades de la compañía que, en este momento, estaría en pleno desarrollo comercial del producto. La entrada en funcionamiento de la planta -en la que se lleva a cabo la elaboración y envasado de las referencias, disponibles en dos variedades: jengibre y limón y frutos rojos- ha supuesto una inversión en la horquilla de entre 1 y 2 M€.
En cuanto al posicionamiento comercial, Kombucha Republik apostaría fuertemente por la introducción de la enseña en ámbito especializado y horeca, canal este último en el que ha arrancado su andadura con su primer contrato con un distribuidor en Andalucía. En hostelería, contempla posicionar sus referencias en “specialty coffees”, bares y restaurantes veganos y/o con surtido ecológico, colectividades, etc., con importantes expectativas, apoyándose en la condición de producto pasteurizado y el formato apilable de las referencias, elementos que resuelven importantes problemas de logística en la comercialización de kombucha tanto en hostelería como en vending. Una vez desplegado el proyecto, el objetivo es desembarcar en retail nacional -canal que absorbe el 90% de las ventas de kombucha- en un plazo de tres o cuatro meses, una vez testada la buena acogida de la marca en la que han sido sus primeras incursiones en establecimientos de distribución moderna a nivel local.
Como decimos, el principal valor diferencial y ventaja competitiva radica en su condición de referencia pasteurizada, lo que reporta estabilidad (no necesita cadena de frío) y una mayor seguridad (evita la sobrefermentación); reduciendo así la barrera logística que supone el transporte y distribución de esta bebida fermentada. La pasteurización se convierte así en elemento diferenciador de la nueva ‘Kombucha Republik’, que llega al mercado en formato lata apilable y 100% reciclable, con un “sabor controlado”, ya que la fermentación se detiene “en el punto óptimo”, tal y como nos matiza Pablo Frías.
Otra propuesta que reformula la categoría desde el propio formato es la abanderada por Pangorsa con su enseña ‘KOMGO’, que presenta la kombucha en polvo en formato sticks monodosis que se preparan de forma instantánea con agua, eliminando así sus principales barreras operativas. De este modo, se soluciona el hándicap de la cadena de frío, además de “reducir mermas y simplificar la operativa en tienda, facilitando su implantación en distintos canales (canal, horeca y travel, entre otros).







