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La innovación fija el punto de inflexión en la producción hortofrutícola

La innovación fija el punto de inflexión en la producción hortofrutícola

La producción de frutas y hortalizas sigue en constante aumento, a tenor del progreso percibido en el consumo de este tipo de productos tanto en la esfera internacional como en el plano comunitario, donde España se posiciona entre los principales mercados exportadores. De hecho, según datos del Departamento de Aduanas e Impuestos Especiales del Ministerio de Hacienda, nuestro país envió 13,5 Mt al exterior a lo largo de 2019, un 8% más frente al año previo, por 13.542 M€. De esa cifra, Europa absorbió 12,5 Mt, lo que asimismo supuso un crecimiento interanual del 7%. No obstante, la injerencia de terceros países como Marruecos, cuya presencia en Europa ha crecido en volúmenes superiores a los previstos en el Acuerdo de Asociación, o la prolongación de las campañas de otros productores europeos -sobre todo Países Bajos- con invernaderos muy tecnificados, está llevando al sector nacional a impulsar aún más la innovación en todos los eslabones de la cadena de suministro.

Los proyectos en este ámbito abarcan desde la adaptación de nuevas variedades a terrenos insólitos, el desarrollo de las cualidades organolépticas y el alargamiento de la vida útil de un producto, entre otras iniciativas, hasta la integración de datos obtenidos a través de diversas tecnologías en la toma de decisiones. Además, la sostenibilidad y el cultivo ecológico también continúan siendo una fuente destacada para el impulso de la innovación, pese a que el Covid-19 ha reducido los lanzamientos de alternativas más respetuosas con el medio ambiente en pos de la importancia de seguridad alimentaria. Sin embargo, los profesionales del sector aseguran que la presente situación sanitaria no pondrá en peligro, sino que reafirmará incluso todavía más, la hoja de ruta perpetrada en la última década.

Es el caso de Coopaman, la mayor productora de ajo morado de Europa, que considera que la I+D seguirá siendo una seña de identidad dentro del universo de las frutas y hortalizas, aunque cree que a raíz de la pandemia muchas propuestas estarán relacionadas con la salud. La sociedad conquensefinaliza el próximo mes de diciembre de 2020 un análisis realizado junto al centro tecnológico Ainia e investigadores del Hospital Ramón y Cajal de Madrid con el objetivo de identificar las potenciales aplicaciones, tanto a nivel agroalimentario y nutraceútico como en el agronómico, de subproductos generados en el proceso de obtención de aceite esencial de ajo a la hora de prevenir enfermedades.

La era incipiente de los subproductos hortofrutícolas

Y es que valorizar excedentes y subproductos hortofrutícolas con la obtención de nuevos productos o ingredientes alimentarios puede dar lugar a un cambio en el modelo productivo de este sector, que evoluciona cada vez más hacia una economía circular diversificada y sostenible como alternativa a la creciente competencia -costes de producción inferiores- de las importaciones extracomunitarias.

Por ejemplo, Anecoop y Natac Biotech iniciaron este verano pasado un estudio, en el que también participan otras compañías europeas, para generar biorrefinerías capaces de procesar subproductos resultantes del procesamiento de los cítricos. Aunque durante la crisis del Covid-19 ha proliferado la atracción por esta familia frutícola, ya que la vitamina C ayuda y refuerza el sistema inmunitario, los volúmenes recolectados en las últimas campañas fueron superiores a la progresión del consumo. Por ello, han aumentado los desechos, sobre todo de piezas que no llegan al consumidor final, que, junto con las cáscaras procedentes de la elaboración de zumos, pueden ser empleados en diferentes industrias como alimentación humana y animal, cosmética, nutracéutica o adhesivos, entre otras.

La cooperativa valenciana de segundo grado contempla la investigación e innovación como un pilar fundamental de su negocio y, por ende, está inmersa en 11 proyectos como iDrone, iniciativa de agricultura de precisión digital que se focaliza en controlar plagas, planificar cosechas a través de inteligencia artificial y drones para que sean más rentables y consideradas con el medio ambiente.

Según el Centro Común de Investigación de la Comisión Europea, de las 638.000 t de alimentos de primera necesidad que Europa produce al año más del 20% (129.000 t) se desperdician en la cadena alimentaria, donde las frutas (28.100 t) y hortalizas (31.300 t) ocupan una posición distinguida. Así, el departamento de I+D+i de la hortofrutícola gallega Kiwi Atlántico está realizando pruebas para lanzar productos derivados del kiwi con varios propósitos. Entre estos destaca el impulso de los subproductos para conseguir un mejor retorno al agricultor, la reducción del remanente que resulta del proceso de producción, estimular la economía circular en la compañía e incrementar su oferta. De hecho, la investigación llevada a cabo en los últimos meses le ha permitido efectuar diferentes formulaciones de cremogenados a partir de kiwi maduro y desecho. Con esto, se ha logrado que el porcentaje aprovechado supere el 90% y que las referencias procesadas conserven sus propiedades de forma más natural. De momento, las pruebas se están centrando en helados, salsas y vinagretas.

Aparte del ajo, los cítricos y el kiwi, el aguacate también está en el centro de varios análisis con el fin de revalorizar subproductos como la piel o el hueso. España, de acuerdo a los datos facilitados por Asaja, produce cerca de 96.000 t anuales y es el mayor productor europeo de este subtropical. Por consiguiente, el proyecto Go Aguacavalue, que cuenta con la presencia de Grupo Empresarial La Caña, S.A.T. Trops y está coordinado por el Centro Tecnológico de Investigación y Desarrollo del Alimento Funcional (Cidaf), estudia en nuestro país nuevas aplicaciones para las más de 2.000 t de pieles y huesos -30% de los aguacates procesados- desechadas cada año. La investigación ya se encuentra en la fase final y, según las fuentes consultadas, “se ha avanzado en soluciones realmente eficaces e innovadoras en dos líneas de trabajo”. Por un lado, la formulación de pellets y piensos animales de alto valor nutritivo y funcional, y por otro, el desarrollo de cosméticos y nutracéuticos de alto valor añadido, al incorporar compuestos bioactivos naturales extraídos de los subproductos. En estos últimos, se ha observado “un gran potencial para prevenir enfermedades degenerativas”.

El aprovechamiento del remanente no es nuevo en el ámbito agrícola, dado que tradicionalmente el agricultor lo empleaba como abono o para la alimentación de animales. Sin embargo, su empleo se tecnificó en 2015, a raíz del informe Cerrar el círculo: un plan de acción de la UE para la economía circular de la Comisión Europea. El trabajo versa sobre reducir al mínimo la generación de residuos en toda la economía, y no solo en la agricultura, además de forjar más oportunidades empresariales y evitar daños inherentes al uso de los recursos a un ritmo que supera la capacidad para renovarlos. Así, la Unión Europea prevé alcanzar un ahorro de hasta 600.000 M€, lo que equivale a un 8% del volumen de negocios anual, y reducir la emisión de gases de efecto invernadero entre un 2 y un 4%.

España, partida del go to market en Europa

Con arreglo a los datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, la producción nacional hortofrutícola en 2019 -incluidas pérdidas y mermas en las explotaciones- ascendió a 24,12 Mt, de las que 10 Mt se comercializaron dentro de nuestras fronteras, sobre un consumo interno de 16,74 t. Por este motivo, además de disponer de más de 800.000 ha para el cultivo de frutas y hortalizas, se dice que España es la huerta de Europa y las principales firmas semilleras se están instalando en el país o incrementando su presencia a través de la construcción de nuevos centros de investigación.

“El mercado de semillas en España tiene un go to market muy especial, puesto que hay que tener en cuenta que gran parte de la producción se envía a Europa. En consecuencia, las tendencias se pautan en diferentes regiones como Francia, Alemania, Reino Unido y Holanda, países donde se ubican los retailers más relevantes”, afirma Crop Science (Bayer). Su estrategia se ha focalizado en torno a la innovación digital y tecnológica de los diferentes procesos de desarrollo en la cadena de valor. Así pues, ha comenzado la edificación de un nuevo centro de 3.800 m2 en sus instalaciones de San Nicolás (Almería). El recinto estará destinado a la biología molecular -principalmente a la mejora de cultivos hortícolas- y a crear variedades con diferentes atributos, resistencias y funcionalidades en consonancia con las preferencias y necesidades tanto de sus clientes como del consumidor final. “El futuro pasa por la mejora genética, trazabilidad, tecnología y distribución. Teniendo en cuenta que en menos de 50 años seremos más de 9.000 millones de personas en todo el mundo, debemos generar soluciones para seguir alimentando de forma eficaz. Por eso, estamos convencidos de que la cadena de valor es clave en el porvenir del mercado hortofrutícola”, señalan las fuentes consultadas.

Por otro lado, la casa turca Yüksel Tohum también se ha posicionado en el país a través de una finca experimental (8 ha) en Almería, dirigida a programas de mejora. El tomate es su producto principal, contando con un variado y amplio catálogo. Junto al tomate, su propuesta se completa con pimiento, pepino, berenjena, sandía y melón. Yüksel lidera el mercado en Turquía, con una cuota superior al 30%, pero también tiene una larga experiencia e implantación en países asiáticos, estrategia que quiere repetir en la Unión Europea. La empresa busca dar respuesta a los agricultores europeos que demandan variedades más productivas, así como una mayor eficiencia en el uso de los recursos. De ahí su interés en España, puesto que su terreno en el poniente almeriense es idóneo para testar que las variedades se adapten a los desafíos climáticos y la presión de las enfermedades, optimizando la huella hídrica y el uso de fertilizantes, a la vez que se lleva a cabo una gestión integrada de plagas.

También Corteva Agriscience, antigua filial de la estadounidense DowDuPont, ha hecho lo propio al decantarse por Sevilla para ubicar su sede en España y Portugal, donde está explorando diferentes soluciones. Una de ellas es la agricultura de precisión y, por ende, ha promovido un acuerdo marco de colaboración con los principales fabricantes de maquinaria y soluciones tecnológicas como John Deere, Trimble, Topcon, CNH, McCormick, Landini y AGCO. La alianza, según fuentes internas, pretende impulsar la transformación del sector agro y sentar las bases de colaboración entre estas empresas para facilitar al productor el uso de herramientas digitales y favorecer la interoperabilidad entre los distintos sistemas del mercado. Mientras que en lo referente a sus operaciones comerciales, su plan de acción 2020/30 se basa en la innovación de manera sostenible, paliar el cambio climático y emplear envases amigables con el medio ambiente en todas sus sedes y centros de producción. En este sentido, ha comenzado a desplegar en el territorio nacional diferentes servicios, que pasan por utilizar drones, imágenes por satélite, sensores remotos y diferentes tipos de software, entre otros, que aportan información sobre las necesidades de cada extensión y la optimización de los recursos.

El desafío de la conveniencia y las exigencias del mercado

Adaptarse a los diversos estilos de vida sigue siendo un desafío para el sector de la alimentación en Europa, puesto que tanto las compañías productoras como la industria auxiliar han concentrado sus esfuerzos en el lanzamiento de novedades que estimulen el consumo fuera del hogar; al tiempo que sean saludables y compatibles con una dieta equilibrada. Se trata de los denominados alimentos de conveniencia, preparados para la ingesta en cualquier momento y lugar. Este segmento ha alcanzado notoriedad en los mercados, debido a un gran número de referencias surgidas a raíz de la tendencia.

Ante tal coyuntura, BASF Vegetables Seeds (Nunhems) ha incorporado nuevos profesionales en el área de información del consumidor y alimentación saludable para colaborar con la consecución de este objetivo, así como para ser una opción sólida para los integrantes de la cadena. “Al iniciar un desarrollo se testan muchas tendencias. Las relativas al gusto del consumidor, las económicas y las tecnológicas son las que tienen un mayor impacto. Las preferencias en cuanto a textura, tamaño, sabor o color son constantemente analizadas y compartidas con nuestro departamento de I+D+i para obtener vegetales que satisfagan al público más preocupado por alimentarse de forma saludable. De igual modo, monitoreamos los avances en la recolección mecánica, hidroponía o en la iluminación led para adaptarnos a las técnicas de cultivo más innovadoras”, manifiestan las fuentes consultadas.

La sandía ‘Kisy’, el pepino snack, la línea de lechuga mini-romana y el melón piel de sapo ‘Kukino’ son las últimas novedades de BASF en el terreno de la conveniencia. De todas ellas, sobresalen las referidas a las frutas de verano, dado que la primera es una sandía de máxima conveniencia -inferior a 1 kg- que conlleva nuevas experiencias al pelarse igual que una manzana, comerse con cuchara o servir de recipiente para cócteles. Entretanto, la segunda es una gama de melón de entre 1,5 y 2 kg, que mantiene la calidad del resto de su oferta prémium para llegar a un mayor número de hogares. No obstante, la multinacional neerlandesa también ha presentado más variedades para el segmento convencional como ‘Sun’, un nuevo melón cantaloupe de piel dorada; ‘Galkia’, melón galia de alto sabor; ‘Gem’, sandía con calidad de gama superior; y ‘Technova’, una nueva tipología de lechuga romana con un sabor dulce y suave identificado por el consumidor. Además, y a raíz de la falta de mano de obra en el campo, está trabajando en una lechuga que se puede cosechar mecánicamente a alta densidad, que tiene la textura y el crujido de la iceberg y el sabor y la apariencia de la romana.

El segmento de conveniencia “presenta perspectivas prometedoras” para las productoras italianas Rivoira G & Flli, VI.P y VOG, ya que recientemente se han unido en la iniciativa Snacking Project para impulsar el desarrollo comercial de la manzana como snack. La alianza firmada por estas tres entidades hortofrutícolas comenzó debido a la colaboración conjunta con IFO, compañía francesa especializada en la investigación y el desarrollo de nuevas variedades de manzanas, que permitió su acceso a un proyecto exclusivo de mejora vegetal para seleccionar manzanas de calibre pequeño por naturaleza. Se trata de frutos cuya forma natural hace que sean adecuados para picar entre comidas o durante un breve descanso, pero también como alternativa a la oferta de snacks hipercalóricos. La primera variedad elegida es de piel amarilla, recolectada a finales de agosto, dulce y crujiente, e ideada para el consumo en otoño e invierno. Los primeros test se realizarán este de mes de octubre.

Syngenta, por su parte, ha continuado desarrollando su línea de tomate snack, segmento estratégico en el que ha invertido significativamente para el lanzamiento de nuevas variedades. Su programa se ha centrado en el sabor, la textura y los colores. Así, año tras año ha concebido tipologías variadas, cuya finalidad es aumentar el consumo de esta hortaliza más allá y fuera de los horarios habituales. No obstante, sus mayores novedades para 2020 han tenido como objetivo incorporar resistencias a las principales plagas y enfermedades que afectan al pimiento, pepino y los cultivos de hoja. En el caso del pepino, comercializa un amplio abanico de propuestas resistentes al oídio para los 365 días del año. “También lo estamos consiguiendo con los cultivos de hoja -lechuga, escarola y espinaca-, donde destacan las nuevas mejoras que contribuyen a reducir el laboreo mecánico de recogida y, por lo tanto, a disminuir los costes de producción y las emisiones”, aseguran desde la compañía suiza.

Mientras, Planasa tiene abiertas distintas líneas de investigación orientadas a la optimización de la precocidad y productividad de la fresa, pero sobre todo de su shelf life o duración. “La fruta tiene que estar preparada para la exportación y pasar varios días en un lineal sin perder firmeza”, declaran las fuentes consultadas. Las variedades ‘Plared 1075’ y ‘Plared 1307’, de las que pronto lanzará sus marcas comerciales, derivan de dichos proyectos. La primera, conforme a estas fuentes, destaca por su gran calidad organoléptica en el segmento precoz, y la segunda está dirigida a las exportaciones europeas, gracias a una mayor vida útil. De igual modo, está testando una mora, que verá la luz en 2021, y ha presentado la frambuesa ‘Plapink 1004’, capaz de producir en dos cosechas: “Tenemos muchas expectativas de que estas variedades respondan a las necesidades de los agricultores no solo de la provincia de Huelva, sino de América y la región de EMEA, áreas donde también operamos”.

El desarrollo tecnológico sigue su curso

Pero las mejoras no solo atañen al desarrollo de frutas y hortalizas o al producto en origen, sino que los operadores también se encuentran adaptando sus negocios a estos nuevos tiempos. La tecnología cuenta con múltiples vertientes y el sector hortofrutícola -uno de los más tradicionales- ha percibido cómo los avances pueden aportar beneficios más allá del ámbito económico. Así, la proliferación de técnicas basadas en el análisis de datos, los drones o la sensorización no ha hecho más que arrancar.

A la luz de estas peticiones, Hispatec, firma desarrolladora de software y soluciones tecnológicas orientadas a la producción de frutas y hortalizas, continúa incrementando su radio de acción hacia todas las áreas de la cadena de distribución. En este sentido, sus novedades pretenden responder a las cuestiones cómo, cuánto y cuándo mejorarán la gestión del cliente y, por ello, a lo largo de los últimos meses ha renovado ERPagro, herramienta que integra bajo una misma app la gestión de la empresa con información en tiempo real y datos de cualquier actividad agraria. La optimización ha incluido un sistema de control de accesos a almacenes, centros de producción y otras instalaciones que reconoce si los trabajadores y visitantes llevan mascarilla y tienen la temperatura adecuada. En caso de no cumplir con los requisitos, impide el acceso y evita así un posible contagio. Igualmente, abarca gestiones de socios, producción, confección, proveedores, contabilidad o recursos humanos.

Además de la gestión de los datos generados (Big Data), la denominada agricultura 4.0 engloba el uso de sensores, drones, teledetención, trazabilidad, Data Science o robótica, entre otros aspectos, que el Centro Tecnológico de la Agroindustria Tecnova trabaja en sus instalaciones. El cluster tiene actualmente varias investigaciones operativas con el objetivo de “hallar soluciones reales para el avance tecnológico del sector” como ‘R2B2’ y ‘CSVIS’. La primera consiste en un nuevo sistema automatizado para procesar y cortar brócoli que se encarga de localizar el punto de corte apropiado, optimizando el espacio y minimizando los desperdicios; mientras que la segunda se sirve de redes neuronales apoyadas en el Deep Learning para clasificar pepinos en función de parámetros físicos.

Reducir el desperdicio y aumentar la rentabilidad es una de las demandas más solicitadas tanto por las compañías productoras como por las manipuladoras y distribuidoras. Ante estos requerimientos, Tomra Food ha lanzado la clasificadora ‘5B’, diseñada para eliminar hasta el más mínimo material extraño en líneas de fruta y verdura, que asimismo permite ajustar con facilidad los criterios para la disposición de la calidad requerida, suprimiendo la pérdida innecesaria de productos aprovechables. ‘5B’ dispone de cuatro opciones de ancho, de 800 a 2000 mm, y funciona a velocidades de cinta de 2 a 5 m/sg. Por último, y conforme las piezas pasan por la cinta, cámaras y láseres van detectando el material y las imperfecciones. Estas cámaras, que ofrecen la posibilidad de una visión de 360 grados y una resolución de 0,27 píxeles, son capaces de detectar los defectos de hasta 1 mm.

Por último, cabe señalar que el proyecto Simoval, del que forma parte el Instituto Tecnológico del Embalaje, Transporte y Logística (ITENE), ha conseguido monitorizar conjuntamente las distintas variables que inciden en las condiciones de transporte de frutas y verduras, y efectuar así posibles mejoras en sus operativas y evitar pérdidas. En concreto, ha desarrollado soluciones de software y hardware para captar y presentar la información conjunta, clara y sencilla, ya que los dispositivos existentes permiten controlar esos parámetros, pero miden estas variables de forma independiente. Los programas y dispositivos, a su vez, han sido escoltados por una herramienta digital en la nube, que almacena y gestiona las configuraciones y los datos recabados. Además, ha lanzado otra app, que -a través de la conexión por Bluetooth- está capacitada para acceder en remoto a los dispositivos.



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