Dos de cada tres personas en España han comprado productos plant-based y cuatro de cada diez lo hacen de forma habitual, en un mercado que ya alcanza cerca de 600 M€, según el primer informe de impacto económico del sector elaborado por la Asociación Vegetales a finales de 2024. La entidad preveía un crecimiento para la categoría del 10% en 2025, consolidándose como una de las más dinámicas e innovadoras de la industria alimentaria, informan en un comunicado.
En este contexto de crecimiento y madurez, Vegetales presenta, de la mano de otras entidades clave del ecosistema verde, las seis tendencias clave que definirán el rumbo del sector plant-based en 2026.
-Innovación tecnológica para mejorar perfil nutricional y experiencia sensorial, según AINIA. Tecnologías como la extrusión, la fermentación y las herramientas digitales permiten desarrollar productos plant-based con mejor sabor, textura y perfil nutricional. La valorización de subproductos vegetales como nuevos ingredientes funcionales, junto con procesos más eficientes y sostenibles, marcará el desarrollo del sector en 2026.
-La fermentación, motor de la próxima generación de proteínas alternativas, según The Good Food Institute. La fermentación de biomasa y la fermentación de precisión se consolidan como tecnologías clave para el desarrollo de proteínas alternativas más nutritivas, accesibles. Estas técnicas permiten crear ingredientes funcionales -como micoproteínas o compuestos que mejoran sabor y textura- que facilitan la integración de los alimentos plant-based en la dieta.
-Normalización del plant-based en la cesta de la compra, según ANGED. Los productos plant-based han alcanzado una fase de madurez en la distribución española. Bebidas vegetales y alternativas al yogur están plenamente consolidadas, mientras que los alimentos a base de proteínas vegetales evolucionan hacia propuestas más alineadas con un consumo cotidiano. La distribución jugará un papel clave en la ordenación del surtido, facilitando el uso recurrente y la normalización del consumo para un público mayoritariamente flexitariano.
-Transición proteica ligada a salud y accesibilidad, según la Federación de Consumidores y Usuarios (CECU). La transición hacia una alimentación con mayor presencia de proteínas vegetales responde principalmente a motivos de salud y coste. Según estudios recientes, el 80% de la población española afirma haber reducido o plantearse reducir su consumo de carne, siendo la mejora de la salud la principal motivación. De cara a 2026, se espera un mayor impulso de las políticas públicas tras la aprobación de la Estrategia Nacional de Alimentación y del Real Decreto sobre la alimentación en centros educativos, especialmente en ámbitos como la restauración colectiva y la compra pública alimentaria.
-Más allá de la proteína: alimentos que favorecen la salud integral, según ProVeg España. El foco evoluciona del protagonismo exclusivo de la proteína a una visión más equilibrada de la nutrición, con un creciente interés por la fibra, la salud gastrointestinal y las etiquetas limpias. El consumidor busca disfrute, pero también valor real, transparencia y beneficios respaldados por la ciencia. En este contexto, ingredientes reconocibles como legumbres, hongos o algas, así como la recuperación de la dieta mediterránea y los platos tradicionales, ganan protagonismo.
-Integración de la salud digestiva en los nuevos productos plant-based, por Zyrcular Foods. La creciente preocupación del consumidor por su salud integral está impulsando a la industria a incorporar la salud digestiva como un elemento clave en el desarrollo de nuevos productos. La alimentación plant-based gana relevancia en este ámbito gracias a su aporte natural de fibra, el uso de ingredientes de origen vegetal y formulaciones percibidas como más ligeras y fáciles de digerir.






