Consum continúa su proceso de transformación digital con la implantación de etiquetas electrónicas (ESL, por sus siglas en inglés) en todas sus secciones de productos frescos. Más de 322.000 dispositivos, distribuidos en la red de más de 500 tiendas Consum de la cooperativa, permiten ofrecer información actualizada y precisa sobre precio, origen, peso y otras características relevantes de cada producto. La inversión total del proyecto, que se ha desarrollado en varias fases, es de más de 7,9 M.
Las secciones de horno y pescadería ya contaban con este sistema y en los últimos meses se ha extendido la digitalización a carnicería, charcutería, frutas y verduras. "El proyecto destaca por su carácter innovador y sostenible, ya que reduce el uso de papel, minimiza errores en el etiquetado, mejora la experiencia de compra y optimiza los tiempos de actualización en tienda", explica la entidad en un comunicado.
Cada sección incorpora información específica: en horno, las etiquetas se actualizan desde la balanza con cada nueva hornada, mostrando el distintivo “recién horneado”; en pescadería, se detalla el puerto de origen, método de captura y fecha de desembarco; en frutas y verduras, se indica el origen, calibre y variedad; y en carnicería y charcutería, se incluye información sobre alérgenos.
Adaptadas a cada sección
Las etiquetas, unas 640 por tienda, se adaptan a cada sección en tamaño, color y prestaciones. Por ejemplo, las de pescadería están diseñadas para resistir el contacto con el agua y el hielo, garantizando su durabilidad. Desde 2019, cinco tiendas han funcionado como piloto con etiquetas electrónicas en todas las secciones, permitiendo evaluar su impacto antes de la implantación en toda la red de tiendas propias de la cooperativa.
Consum ha invertido 34 M de euros en 2025 en proyectos de innovación orientados tanto a mejorar la experiencia del cliente como la labor diaria de sus trabajadores, reforzando así la eficiencia de la cooperativa. En cuanto a las mejoras para el cliente, destacan la implantación de balanzas inteligentes en las secciones de frescos, que utilizan inteligencia artificial para identificar productos de forma más ágil y precisa. Además, se han digitalizado procesos en tienda mediante tablets y firma biométrica, y se ha sustituido la cartelería en papel por pantallas digitales, lo que ha permitido ahorrar costes y reducir el consumo de papel.







