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Unide:Espacio y funcionalidad

Unide:Espacio y funcionalidad

Unide está en plena implementación de su plan estratégico para el periodo 2025-2028, denominado ‘Unide 2.0’, mediante el que está puliendo su posicionamiento en proximidad con tiendas más compactas, especialmente bajo su enseña más joven, ‘Unide Alimentación’, lanzada hace tres años para apostar por la ultraproximidad en “entornos de máxima cercanía”. Con esta misión en mente, la sección de frutas y verduras es estratégica dentro de su modelo de establecimiento por la fidelidad y frecuencia de compra que genera.

Dos ideas dominan la disposición de este departamento que funciona exclusivamente en régimen de libre servicio: espacio y funcionalidad. Se trata de una área diáfana y clara, que permite una experiencia de compra fluida y cómoda concebida para los clientes que quieren resolver una necesidad concreta e inmediata con un tiempo y desplazamientos mínimos, sin ser incomodados por aquellos que quieren dedicar más tiempo a recorrer toda la sección y prestar más atención a la oferta, siempre dentro de la gama práctica que se ofrece. Además, todo está ordenado y a la vista con un simple golpe de mirada, sin obstáculos visuales ni arquitectónicos.

El mobiliario transmite el concepto

Por ello, el mobiliario y el lay-out son básicos en este modelo. Todos los muebles, tanto frigoríficos como de temperatura ambiente, son murales, excluyendo islas centrales, expositores y cestos que actúen de barreras arquitectónicas. Se aprovecha así al máximo el espacio vertical, que de otra forma quedaría sin uso, y se favorece la visibilidad de las frutas y de las verduras, pues quedan en el campo de visión directo del comprador. Es más, se recurre a góndolas con espejo inclinado en la parte superior, lo que multiplica visualmente el volumen del producto e incluso conserva la sensación de abundancia a medida que va quedando menos mercancía.

Las baldas -generalmente, todas salvo la inferior- también están inclinadas para crear un efecto cascada que expone toda la oferta ante los ojos del comprador y resalta sus colores, además de mejorar la ergonomía tanto de compradores como de trabajadores del supermercado para reponer producto.

El mobiliario elegido por Unide también ofrece otro aspecto clave, los perfiles y fondos en color negro, de modo que contrasten con los tonos vivos de las frutas y de las verduras, potenciando la sensación de frescura.

No cabe duda de que todo el protagonismo se lo lleva el producto; el aspecto de los murales es limpio y despejado, prescindiendo de todo elemento de comunicación visual y PLV, como stoppers o cenefas, más allá de las etiquetas de los precios. Estas son sencillas y homogéneas, con la tipografía en negro sobre fondo blanco, regla que se rompe en contadísimas ocasiones para utilizar un fondo verde, el único elemento que destaca algo sobre el resto. Esto implica un uso mínimo de cartelería -no hay rastro de promociones ni descuentos-, como se ve también en la identificación de la sección, que se limita a un solo cartel grande y fijo de color oscuro en la parte superior de los muebles con los que hace juego.

La sencillez y funcionalidad de la sección queda rematada con los dispensadores de guantes y bolsas, que se muestran como una estructura compacta colgada en el borde del lineal, evitando estorbos en el recorrido del cliente.

Esenciales y accesibles

La estética de la sección es fiel reflejo de su oferta de producto al ofrecer un surtido básico, pero capaz de atender las necesidades del día a día. El mobiliario de temperatura ambiente está enfocado, aunque con excepciones, a la materia prima, sobre todo fruta, vendida a granel. Las baldas centrales muestran las referencias más consumidas a diario, como plátanos, distintas variedades de manzanas (roja, amarilla…), peras, kiwis y limones, en el caso de las frutas, y calabacines, tomates y pimientos verdes y rojos en el caso de las verduras. La distribución no sigue tanto la división por categorías, como intercalar colores, siempre en línea con la idea de potenciar el atractivo de la mercancía y la sensación de frescura.

El surtido central añade otras capas como los cítricos y frutas de hueso en temporada, caso de las naranjas y mandarinas, o ciruelas, hasta que en la balda inferior aparecen los artículos más voluminosos y pesados: melones, sandías, patatas o cebollas, cuyo peso reposa así con mayor seguridad, además de facilitarse su reposición.

En la vitrina refrigerada, por contra, predominan las referencias hortofrutícolas envasadas y elaboradas. En las partes superior y media, a la altura de los ojos y de las manos, figuran varias de las referencias de mayor valor añadido y conveniencia, como las frutas troceadas, preparados para cocinar, hierbas aromáticas, o frutas delicadas, como berries, pues son productos de compra por impulso y que necesitan una rotación rápida. El nivel inferior, por lo general, se destina de nuevo a los vegetales de mayor volumen y peso, como el brécol, la coliflor, la lombarda y el repollo, además de bolsas grandes de hortalizas, como los cogollos y los apios.

Sin despreciar esta lógica, la parte derecha del mural refrigerado está dedicado a los productos de hoja verde, como lechugas trocedas en bolsas, ensaladas listas para llevar y comer, y lechugas envasadas.



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